La dieta libre de gluten no sirve para bajar de peso

En los últimos años la dieta libre de gluten –antes destinada, inclusive con cierto pesar, a las personas con enfermedad celíaca o intolerantes al gluten- fue creciendo cada vez más en popularidad hasta convertirse en una moda.

 

Y como ocurre habitualmente con las modas, el objetivo puede desvirtuarse y lo que empieza como una alternativa para alimentarse de manera más saludable, muchas veces termina siendo una mera excusa para perder peso rápidamente.

 

La Licenciada Silvia Juárez, Nutricionista e Integrante del Staff del Área Internación del Hospital Universitario Austral, explicó que “las dietas libres de gluten no ayudan a bajar de peso, sino que ayudan y sirven para disminuir los síntomas asociados a la intolerancia completa y permanente a una proteína conocida como gliadina, que se encuentra en el gluten, que a su vez es la estructura ‘gomosa’ de proteínas que se forma cuando se hidrata y amasa la harina de trigo. También se encuentra en el centeno, la cebada y la avena”.

 

Además, la especialista agregó: “Entre estos síntomas de los que hablamos se destacan la diarrea, los vómitos, la falta o retraso en el crecimiento, las molestias abdominales, la pérdida de peso y los cuadros más o menos severos de desnutrición. También puede presentarse sólo uno de estos u otros que no tienen tanta relación con lo gastrointestinal”.

 

Por ende, cuando una persona es celíaca, al ingerir los cereales antes mencionados (trigo, avena, centeno y cebada -TACC-) o alguno de sus derivados (cerveza, malta, harinas y cualquier alimento industrializado que lo contenga), puede padecer una atrofia de las vellosidades intestinales, y por lo tanto una mala o insuficiente absorción de los alimentos.

 

Por eso, el único tratamiento posible es la alimentación adecuada y para toda la vida sin TACC. Y ahí surge quizás la confusión porque, al eliminar las harinas de la dieta, indirectamente se modifican los hábitos alimentarios y comienzan a aparecer elecciones más saludables como verduras, frutas, cereales y legumbres.

 

“Al eliminar las harinas sacamos de la alimentación las galletitas, los panificados y sus derivados, tan presentes en las colaciones diarias. Además pensemos que esas harinas van acompañadas, en la mayoría de los casos, por grasas; con lo cual al cambiarlas por frutas frescas o secas, o bien por vegetales, el ser humano modifica el aporte calórico de la dieta obteniendo mayores beneficios. Por eso las personas que eliminan las harinas se sienten mejor”, detalló la Dra. Juárez.

 

“Sin embargo, agregó la especialista, lo que hay que lograr es controlar la ingesta, planificar las comidas y no dejarlas al azar para, justamente, evitar el ‘caer’ en una harina”. Y aseguró que en esto “es muy importante el asesoramiento de un profesional para evitar el déficit de nutrientes esenciales por el sólo hecho de seguir una dieta libre de gluten por moda”.

 

Otra de las condiciones en las que se suele indicar una dieta libre de gluten es la intolerancia al gluten, una patología cada vez más visible y detectada en todo el mundo, denominada “sensibilidad al gluten”.

 

“La sensibilidad al gluten es una forma de intolerancia sintomática frente al gluten. Lo que ocurre es que las personas afectadas por esta dolencia no soportan el gluten y desarrollan síntomas que pueden ser similares a los de la enfermedad celíaca. Entre las señales y signos típicos los pacientes refieren dolor abdominal, migrañas, diarreas, flatulencias, acidez de estómago, náuseas, glositis, ruidos intestinales”, sumó la Licenciada Juárez.

 

Finalmente, vale destacar que en el abordaje actual a la hora de reducir los síntomas gastrointestinales no sólo se busca eliminar el gluten, sino también los factores que influyen en estas enfermedades, que son múltiples.

 

Por esa razón, hoy en día para estos trastornos gastrointestinales funcionales están ganando terreno las dietas bajas en carbohidratos fermentables de cadena corta (FODMAP).

 

Fuente: es-us.noticias.yahoo.com

Expertos internacionales reclaman más facilidades para acceder a los alimentos nutritivos

Las dietas no saludables son el principal factor de riesgo global de muerte y discapacidad, recuerdan.

 

Un grupo internacional de expertos reclamó hoy en Roma que se den más facilidades para acceder a los alimentos sanos y nutritivos, entre otras medidas para reducir las altas tasas de malnutrición en el mundo.

 

Actualmente una de cada tres personas sufre algún tipo de malnutrición y, si no se hace nada por cambiarlo, en 2030 la padecerán una de cada dos, según un informe elaborado por ese grupo consultivo a petición del Comité de Seguridad Alimentaria de Naciones Unidas, que se reúne esta semana en la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

 

La investigadora Jessica Fanzo dijo en la presentación que se necesitan "transformaciones radicales y políticas efectivas que tengan el potencial de dar forma a sistemas alimentarios más sostenibles que contribuyan a la realización del derecho a una alimentación adecuada".

 

A su juicio, los sistemas de alimentación actuales son una de las causas que explican la malnutrición en el mundo, donde 815 millones de personas pasan hambre, 155 millones de niños sufren problemas de crecimiento por la desnutrición, 2.000 millones de adultos padecen sobrepeso u obesidad, y otros 2.000 millones carecen de importantes micronutrientes.

 

Las dietas no saludables son el principal factor de riesgo global de muerte y discapacidad, recordó Fanzo, quien aseguró que actualmente coexisten distintos modelos de alimentación, desde los tradicionales a los más modernos.

 

Todavía hay individuos que gastan hasta el 80 % de sus ingresos en comida y no pueden permitirse el acceso a los alimentos sanos, mientras que en otros ambientes, marcados por la globalización, la urbanización y el aumento de los ingresos, los consumidores tienen más opciones para alimentarse, lo que plantea otros riesgos como un mayor impacto ambiental.

 

La autora del informe instó a intervenir en cada punto de la cadena para mejorar el valor nutricional de los productos a cargo de los pequeños agricultores y reformular los alimentos con vistas a evitar la pérdida de nutrientes durante su procesamiento.

 

También pidió mejorar la coordinación entre sectores, aumentar el gasto público en nutrición y ayuda al desarrollo, reconocer el derecho a la alimentación de los más vulnerables y equilibrar los poderes de los sistemas alimentarios, superando los conflictos de intereses que existan.

 

Otras medidas que destaca el informe son el uso adecuado de las remesas, la promoción de los productos saludables mediante precios, tasas y subsidios; el fin de las medidas discriminatorias en los acuerdos comerciales y un etiquetado más transparente sobre el contenido nutricional de los alimentos.

 

Fanzo añadió que, para que los consumidores puedan elegir opciones más saludables, se requiere más educación e información con campañas y anuncios en los medios de comunicación, programas de protección social y directrices que fomenten ciertas dietas.

 

Fuente: www.montevideo.com.uy

"Mijo perla", un cereal más nutritivo que el arroz que crece en climas secos

Científicos secuenciaron por primera vez el genoma del mijo perla, abriendo la puerta a mejorar la producción de este cereal de zonas áridas, cada vez más extensas debido al cambio climático, según un estudio.

 

El "Pennisetum glaucum", que crece rápidamente en suelos pobres y con muy poca agua, es "muy importante para los países del sur. 

 

Alimenta el Sahel, una de las zonas más secas del planeta, pero también el norte de India", explicó Yves Vigouroux, del Instituto francés de Investigación para el Desarrollo y coautor del estudio publicado en la revista Nature Biotechnology.

 

Se trata de regiones donde el trigo, el maíz y el arroz, los cereales más cultivados a nivel mundial, no pueden germinar.

 

Según las estimaciones, el mijo perla, que contiene entre 8 y 19% de proteínas, -más que el arroz-, constituiría la base de la alimentación diaria de unos 100 millones de personas en el mundo.

 

Este cereal "puede tener un interés para la agricultura mundial, en otras zonas del mundo donde los climas secos podrían expandirse", explicó Vigouroux.

 

Los investigadores obtuvieron la secuencia de su genoma completo, de más de 38.000 genes, lo que les permitirá identificar de qué manera la planta puede ser más resistente a las enfermedades, mejorando así su rendimiento.

 

Este podría ser superior al maíz "en el clima del futuro" y podría además constituir una respuesta a la presión demográfica y a la inseguridad alimentaria en África, cuya población pasará de los mil millones de personas actuales a 2.500 millones en 2050, según el estudio realizado por 63 expertos en diez países. 

 

Fuente: www.eluniverso.com

La leche vegetal del futuro se produce en Silicon Valley

Las bebidas vegetales son cada vez más la opción elegida como alimento base del desayuno en sustitución de la leche de vaca. Y en poco tiempo, los supermercados han comenzado a tener una gran gama de estas bebidas, de diferentes marcas y vegetales.

 

Foto: Bloomberg

 

Sin embargo, la joven compañía norteamericana Enter Ripple cree haber creado la leche vegetal definitiva. Su precio, seis dólares el litro y medio.

 

Afincada en Silicon Valley, está startup fundada por Adam Lowry y Neil Renninger, presentó el año pasado una nueva gama de bebidas vegetales gracias a una inversión de 44 millones de dólares por parte de un fondo de capital de riesgo.

 

Bautizada como Ripple, este nuevo producto se realiza a partir de guisante secos. Un vegetal que, según los creadores, es barato de producir, más ecológico y tiene un sorprendente sabor.

 

Lowry, cofundador de la línea de limpieza ecológica Method, y Renninger, que ayudó a construir una empresa de combustibles renovables, comenzaron a trabajar en el sector de las bebidas vegetales porque se percataron que el sector lácteo es una de las industrias alimenticias que más emisiones de carbono produce en el mundo.

 

Por eso, su objetivo fue encontrar el vegetal y la tecnología más adecuada para producir una lecha sabrosa, buena para la salud pero sobre todo sostenible.

 

El resultado es una bebida de guisantes secos que tiene un toque de sabor concentrado de leche en polvo, una textura suave y que supuestamente proporciona la misma cantidad de proteína que la leche de vaca.

 

"No es que tengamos la única leche de guisantes en el mercado, lo que nos hace únicos es que, gracias a la tecnología, tenemos la proteína vegetal más pura del mundo", asegura Renninger.

 

Sin embargo, los creadores de Ripple también hacen hincapié en que lo que realmente distingue su bebida de otras leches alternativas es su huella ecológica.

 

Según su investigación, cada botella de Ripple de 1,5 litros representa un ahorro de 1,5 kilogramos de emisiones de dióxido de carbono y 3500 litros de agua, en comparación con la leche de vaca lechera.

 

Fuente: www.economiahoy.mx

¿Se convertirá el fonio en el alimento sano del futuro?

El fonio, un tipo de mijo cultivado en África desde hace milenios, es rico en nutrientes y aminoácidos, además de resistente a la sequía, cualidades con las que podría conquistar el mundo, estima el chef senegalés Pierre Thiam.

 

El fonio se cultiva en África desde hace unos 5.000 años. / Foods & Organics Trading

 

Este chef, uno de los de más renombre del continente, espera que este “cereal milagroso” logre mejorar la vida de las poblaciones del Sahel (una franja de territorio que va desde Senegal a Eritrea) e imponerse en los países desarrollados. Un sueño que expuso ante la conferencia TEDGlobal 2017 (Technology, Entertainment and Design) que se celebra en estos días en Arusha, Tanzania.

 

A medio camino entre la sémola de trigo y la quinua, el fonio se cultiva en el continente africano desde hace unos 5.000 años, según Thiam, quien afirma haberlo descubierto en el sureste de Senegal hace varios años cuando escribía un libro de recetas.

 

Según sus investigaciones, el fonio era tan apreciado que hay rastros suyos en las tumbas egipcias, entre los alimentos que se colocaban para acompañar a los difuntos en el más allá. Los dogones, un grupo étnico de Malí, consideran por su parte que el universo se formó a partir de un grano de fonio.

 

Peró el cereal cayó en el olvido y ahora sólo se cultiva en el oeste del Sahel, como en Kedugu, una de las regiones más pobres de Senegal.

 

Thian culpa de ello a una “mentalidad colonial” que hace que los senegales no valoren sus culturas locales y prefieran el arroz importado de China y, los más adinerados, los cruasanes de Francia.

 

“Existe un potencial agrícola inexplotado en el Sahel y basta con cambiar las condiciones de acceso al mercado para liberarlo”, asegura el chef.

 

“El fonio crece sin problemas en una región sujeta a la sequía y a la hambruna. Este pequeño grano podría aportar grandes respuestas”, añade.

 

De Senegal a Nueva York

 

De hecho, el fonio necesita muy poca agua y como el mijo permite a los campesinos sobrevivir entre dos periodos de cosecha.

 

El cultivo de fonio es “excelente para el medio ambiente”.

 

“Tolera suelos pobres y requiere muy poca agua. Prospera allí donde no crece nada”, explica Thiam.

 

En 2016, el cocinero logró que la cadena estadounidense de supermercados ecológicos Whole Foods comercialice el cereal y desde el mes pasado puede verse en los estantes de la marca en Nueva York. Pero quedan muchos obstáculos para que el fonio se imponga en el mercado floreciente de los alimentos sanos.

 

Su producción exige un proceso laborioso de cosecha manual. Hay que cribarlo y pelarlo. Y resulta muy difícil mantener siempre la misma cantidad para poder comercializarlo. Aún así Thiam no pierde la esperanza.

 

La conferencia TEDGlobal de Arusha, que se prolonga hasta el miércoles, es una vitrina de ideas, innovaciones y creatividad de África.

 

Fuente: www.abc.com.py

Los champiñones reemplazan la carne en una ciudad asediada de Siria

En una habitación húmeda en la que bolsas de plástico llenas de paja cuelgan del techo, Abu Nabil examina minuciosamente los champiñones de un blanco nacarado que cultiva para alimentar a los habitantes de la asediada ciudad siria de Duma.

 

Un miembro de la Fundación Adala, una ONG local, corta las bolsas de plástico rellenas de semillas de champiñones, en un centro de cultivo de la asediada ciudad siria de Duma, el 2 de agosto de 2017 (AFP)

 

Estos "pleurotus" se convirtieron en un sustituto de la carne en este feudo rebelde al este de Damasco, donde muchos alimentos ya no son accesibles al común de los mortales debido al asedio impuesto por las fuerzas leales al régimen desde 2013.

 

En toda la región de Duma, la Guta Oriental, los habitantes ya solo pueden contar con la comida producida localmente o introducida a escondidas por los túneles o los puestos de control.

 

Para responder a sus necesidades nutricionales, especialmente en proteínas y en sales minerales, la Fundación Adala, una ONG local, buscó cultivos alternativos.

 

"Nos decantamos por los champiñones porque tienen importantes aportes nutricionales, similares a la carne, y pueden cultivarse en el interior de las casas o en los sótanos", explica Abu Nabil.

 

Concienzudamente, este ingeniero controla las mezclas de champiñones que se forman y comprueba la temperatura de cada bolsa para asegurarse de que las condiciones son óptimas para producir este alimento.

 

"Este cultivo era totalmente desconocido aquí antes de la guerra", explica el director de Adala, Muayad Mohiedin. "Fue buscando en internet lugares que estaban en la misma situación (de guerra) y encontramos esta solución".

 

Adala comprendió que este tipo de cultivo no requería mucho espacio ni mayores inversiones, haciendo de los champiñones un producto ideal.

 

Distribución gratuita

 

El proceso de cultivo empieza por el corte de champiñones de alta calidad en finas rodajas que se intercalan entre las pequeñas piezas de cartón, colocando después todo en cajas de plástico esterilizadas.

 

Después de 15 o 25 días, estos fragmentos de champiñones se mezclan con granos de cebada esterilizados para crear "semillas".

 

Paralelamente, se extiende paja, hervida y a continuación secada, sobre una mesa y se mezcla con un poco de yeso. Las semillas se dispersan sobre la paja mientras se introducen en las bolsas de plástico.

 

Estas bolsas se cuelgan entre 25 y 45 días en una habitación que sirve de incubadora. Los champiñones empiezan a crecer a través de pequeños agujeros, y cada bolsa produce entre 4 o 5 cosechas antes de ser remplazada.

 

Unos generadores de electricidad mantienen unas condiciones permanentes de 25º C y un 80% de humedad. Debido a la escasez de fuel, son alimentados por un carburante casero hecho de plástico.

 

Tres meses después del lanzamiento del proyecto, "distribuimos casi 1.300 kilos de champiñones por semana a 600 personas", indica Abu Nabil. "Esta distribución es gratuita para las familias más pobres, así como para los que padecen malnutrición o heridas en la médula espinal", dice.

 

"¿Una flor?"

 

Estos hongos son una suerte para gente como Um Mohamed, una madre de cuatro hijos para la que la carne, a diez dólares el kilo, ya solo es un sueño. "Es una bendición poder obtenerlos", señala esta mujer de 50 años, vestida de negro y con fular, cocinando en su modesta casa. "Es como si comiese un plato de carne o pescado".

 

Antes de obtenerlos a través de Adala, Abu Adnane al Sidaui no había comido nunca champiñones. "Recibí un bol hace tres o cuatro semanas", dice este hombre de 30 años, víctima de fracturas en una pierna y en la espalda durante un bombardeo aéreo.

 

"No sabía lo que era, aprendí a cocinarlos mirando en internet", confiesa, tumbado en una cama de su casa. "El primer día, los freí con cebolla y el segundo, los cociné en una salsa de yogur". "Nos encantaron con la salsa de yogur", dice sonriendo.

 

Los niños de Duma tampoco estaban familiarizados con los champiñones. En un centro de apoyo psicológico, este alimento fue distribuido entre los niños por primera vez durante el ramadán, el mes sagrado de ayuno musulmán, cuenta una empleada.

 

"Hicimos un pequeño taller para enseñarles lo que es y cómo se cocina", explica esta mujer, que pidió ser identificada como Rasha. "Cuando se los enseñé, los niños me preguntaron: '¿Qué es eso? ¿Una flor?'", recuerda.

 

Fuente: www.swissinfo.ch

Señalan efectos positivos de la “slow food”

La tendencia llamada “slow food” (comida lenta) tiene efectos positivos para el organismo, porque hay un mayor aprovechamiento de los nutrientes que contienen los vegetales frescos como son vitaminas, minerales y antioxidantes, dijo la experta Mayra de la Torre Martínez.

 

La profesora investigadora del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) señaló que la “slow food” se identifica como un movimiento mundial, que surgió en Italia durante en 1986.

 

La especialista en Fisiología Celular y Bioprocesos mencionó que dicho movimiento surgió como una respuesta de los ciudadanos para contrarrestar el excesivo crecimiento de las cadenas de comida rápida y regresar a preparar los alimentos en casa.

 

Su filosofía busca reemplazar los alimentos que para su producción utilizan químicos como son pesticidas, hormonas y antibióticos, por ingredientes y alimentos producidos de manera favorable con el medio ambiente, los productores y consumidores, anotó.

 

“La tendencia ‘slow food’ nos motiva a ser más reflexivos con nuestros hábitos como consumidores y a prescindir de los conservadores de la comida procesada o de los platillos congelados que se ofrecen listos para calentarse en el microondas”, manifestó.

 

De la Torre Martínez consideró que en México es difícil conseguir productos orgánicos a precios accesibles, por lo que una buena opción es procurar los vegetales frescos y limpios que se venden en mercados locales.

 

Asimismo, abundó, la siembra de huertos familiares es una alternativa que ayuda a reducir la ingesta de agroquímicos.

 

Con respecto a la carne, comentó, la más recomendable es la de ganado de libre pastoreo, que fue criado en ambientes menos industrializados.

 

“Los beneficios a nuestra salud se verán reflejados en menores probabilidades de manifestar alergias alimenticias o efectos secundarios a largo plazo, esto por el exceso de hormonas y antibióticos que se utilizan para estimular el crecimiento de las reses”, abundó.

 

La científica del CIAD mencionó que si existe interés de adoptar el slow food como un estilo de vida, se sugiere programar la rutina para procurar la preparación de comida casera y recurrir a los productos artesanales que ofrezcan una garantía de inocuidad.

 

Fuente: notigram.com

Expertos abogan por invertir en nutrición sin pensar sólo en productividad

Las inversiones en alimentación se han medido tradicionalmente en función de la productividad y deben estudiarse con todos sus matices para mejorar la nutrición de las personas, indicaron en Roma distintos expertos.

 

La doctora Rachel Nugent, de la Iniciativa global para las enfermedades crónicas no transmisibles, destacó en una charla que hay que "intentar entender mejor los sistemas alimentarios" y usar indicadores diferentes como el grado de urbanización, productividad agrícola, uso de recursos naturales, diversidad y accesibilidad de alimentos.

 

Según estos parámetros, recogidos en una publicación del Comité de Nutrición del sistema de Naciones Unidas, existen actualmente cinco sistemas: industrial, mixto, de transición, emergente y rural.

 

El primero, que se da en economías avanzadas, se caracteriza por tener dietas diversas, alto procesamiento y empaquetamiento de alimentos, mucho consumo de proteínas animales, bajo presupuesto en comida, precios estables y problemas de sobrepeso y diabetes.

 

En el último de los modelos, el rural propio de los países pobres, presenta las menores tasas de urbanización y productividad, mientras que la dieta es menos diversa, se consumen pocas proteínas animales, se gasta más en comprar alimentos, sus precios son más volátiles y los niños enfrentan tanto sobrepeso como retrasos en el crecimiento.

 

"Los sistemas tienen que ser saludables a partir de todos sus componentes, tanto para la economía como para la salud de los consumidores", añadió la experta.

 

El estudio de la ONU precisa que las inversiones para mejorar la nutrición van desde las mejoras en las grandes infraestructuras hasta el apoyo técnico y comercial a pequeña escala, que deberían complementarse con normas y medidas voluntarias, educación del consumidor e incentivos.

 

Remarca que todos los sistemas alimentarios pueden producir alimentos saludables y necesitan inversiones públicas y privadas que se adapten a los distintos contextos.

 

La especialista del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IISD) Carin Smaller sostuvo que, además del hambre que sigue afectando a unos 800 millones de personas en el mundo, preocupan la malnutrición y las carencias de micronutrientes que padecen unos 2.000 millones.

 

"Las decisiones de invertir para aumentar la producción y la productividad deben adaptarse y centrarse más en la nutrición y la salud", dijo Smaller, que citó gestos concretos como un transporte más eficiente de frutas y verduras a los mercados, o las ayudas a las cooperativas locales y a favor de una dieta diversa.

 

El representante del Movimiento agroecológico de América Latina y el Caribe (MAELA) Antonio González puso el ejemplo de los sistemas ancestrales en Guatemala, "que han sostenido a las familias hasta el día de hoy".

 

Describió la milpa como base de alimentación de los mayas que, con su mezcla de maíz, calabaza, hierbas, chiles y otros alimentos, ha dado lugar a una dieta sana capaz de prevenir enfermedades.

 

Y reconoció el papel de las mujeres en la producción, conservación y reproducción de platos tradicionales "que no crean basura" y se nutren "de lo que hay en la tierra".

 

Procedente de Brasil, la subsecretaria para la Seguridad alimentaria y la nutrición, Lilian Rahal, expuso los planes de su país para acabar con el hambre y la extrema pobreza.

 

Entre ellos, mencionó los programas de alimentación escolar con compras públicas que benefician a 40 millones de estudiantes a diario, el de Bolsa Familia para 13 millones de hogares, los bancos de semillas locales y los centros de apoyo a los pequeños agricultores. 

 

Fuente: es-us.noticias.yahoo.com

Los alarmantes detalles del ingente desperdicio de comida en Estados Unidos

En Estados Unidos se pierden cada día ingentes cantidades de alimentos, ya sea porque se desechan y acaban en la basura o porque, en ocasiones, ni siquiera llegan a ofrecerse a los consumidores y se quedan desperdiciados en el proceso de su cosecha o recolección.

 

El célebre chef y estrella de TV Anthony Bourdain durante la presentación de su documental ‘Wasted!’, que aborda el tema de. enorme desperdicio de alimentos. (Getty Images)

 

Ese es el tema del  documental ‘Wasted! The Story of Food Waste’ presentado en el Festival de Tribeca y producido por el célebre chef y figura de la TV Anthony Bourdain. En él se indica que, cada año, 1,300 millones de toneladas de comida, con un valor de 218,000 millones de dólares, se pierden y nunca llegan a ser consumidas por la población. Un desperdicio que no sólo es una merma económica sustancial sino que, sobre todo, resulta moralmente impactante al considerar las millones de personas que padecen hambre en el mundo, incluidos muchos en los países desarrollados.

 

Además, el desperdicio de comida va más allá de lo que una persona deja en el plato y acaba en el basurero, aunque ese desecho es de un nivel inmenso y podría ser prevenido. Al comentar sobre ese documental, la revista Newsweek presenta varias consideraciones sobre el desperdicio de alimentos que ilustran algunas de sus causas y consecuencias.

 

Por ejemplo, se indica que una familia estadounidense promedio gasta 1,500 dólares al año en alimentos que acaban en la basura. Y no solo porque el comensal no se termina el plato y el sobrante se va a la basura sino porque la forma en que muchos productos despliegan información sería equívoca. Muchas etiquetas con datos como “Mejor antes de…” o “Venderse antes de…” le sugieren al consumidor que después del día indicado la comida ya no sería apta, lo que no necesariamente es verdad. Por ello, mucha comida se desecha por interpretaciones equívocas de etiquetas.

 

Además, el 90% de todos los alimentos desechados acaban siendo enterrados, por lo que no solo se pierden para usos adicionales o de reciclaje sino que, en su descomposición, generan gas metano que incide en el calentamiento global.

 

El problema del desperdicio de comida tiene, además, otra punzante arista que no es del lado del consumidor. Muchas frutas y verduras que son cosechados se descartan y nunca llegan al mercado porque no lucen todo lo ‘bonitas’ que los supermercados exigen y que el consumidor reclama. Pequeñas magulladuras, descoloraciones o formas distintas bastan para que un vegetal sea desechado, o incluso se deje sin cosechar, por no ser compatible con los caprichos del mercado. Una cantidad de alimentos inmensa, que podría beneficiar a millones.

 

Algo similar sucede en la pesca: al capturar camarones, por ejemplo, en las redes caen también muchas otras especies que son comestibles y valiosas pero que, al no coincidir con los gustos o requerimientos del consumidor o de los mercados, se descartan con enorme pérdida para el ecosistema y para las posibilidades de alimentación.

 

Y los granos, que podrían alimentar a millones, son usados en Estados Unidos primordialmente como comida para animales. Un dato singular de las Naciones Unidas es que si en la ganadería en Estados Unidos se dejara de alimentar con maíz y soya a los cerdos y se usara para ello alimentos reciclados (como sucede en Japón) se podría alimentar a 3 mil millones de personas.

 

Eso es especialmente crítico si se considera que tan solo en Estados Unidos, un país muy rico que produce ingentes cantidades de alimentos, 42.2 millones de personas, entre ellos 13.1 millones de niños, viven en hogares que no tienen asegurada su alimentación diaria, según datos de 2015 de la organización Feeding America.

 

Por ello, cambiar la relación entre las personas, los mercados y la producción y consumo de alimentos es crucial, y además de que podría aliviar el hambre de enormes poblaciones y proteger el medio ambiente podría también desarrollar nuevas oportunidades de negocio y mejores ganancias.

 

Es una cuestión de variar el menú del derroche y el desperdicio y pasar a otro más inteligente y moralmente sólido.

 

Fuente: es-us.noticias.yahoo.com

Este superalimento es el terror de la diabetes, el sobrepeso y la anemia

El alga espirulina es un alimento que se consume desde la antigüedad por sus propiedades nutritivas y también para prevenir algunos problemas de salud.

 

En la actualidad, la mayoría de las personas no llevamos una buena alimentación, a causa de la cantidad de productos procesados y de bajo valor alimenticio que comemos todos los días.

 

Por eso, más que nunca, es importante complementar nuestra dieta con ingredientes como el alga espirulina, para asegurarnos de que nuestro cuerpo recibe todo lo que necesita.

 

Además de muchísima clorofila, la espirulina contiene 70% de proteína, así que es prácticamente imposible encontrar otro alimento más nutritivo en este sentido. Contiene todos los aminoácidos esenciales, así como vitamina K, potasio, vitaminas del grupo B (1, 2, 3 y 5), niacina, hierro y manganeso.

 

Los beneficios de consumir espirulina son muchos: fortalece el sistema inmunológico, regula la presión arterial, controla el colesterol, mejora la memoria y el funcionamiento del cerebro y aporta muchos antioxidantes.

 

Su contenido de hierro ayuda a prevenir la anemia y su contenido de vitamina C ayuda a que el hierro se absorba.

 

La espirulina puede comprarse en comprimidos o cápsulas, que puedes tomar como complemento alimenticio, pero también puedes adquirirla en polvo y añadirla a los jugos verdes o batidos de fruta, para comenzar el día con un extra de energía y nutrición.

 

 

Fuente: www.msn.com

Las algas de todos los colores salen del "gueto" y saltan al plato en Francia

Marrones, rojas o verdes, las algas, todas comestibles a diferencia de las setas, cautivan cada vez más a los consumidores franceses, que buscan productos naturales y sanos para variar su alimentación.

 

El cultivador Andre Bertou muestra unas algas 'bifurcaria bifurcata' el 12 de abril de 2017 en Tregunc, en la Bretaña francesa, en el oeste del país

 

"Las algas no son como las setas. Ninguna es tóxica", asegura André Berthou, un productor que cultiva en Bretaña, en el oeste de Francia.

 

Un equipo de diez hombres y mujeres, con botas de plástico y un balde en mano, asistieron este mes a un taller de "recolección y cocina" de algas organizado por el Museo de la Pesca de Concarneau, en Bretaña.

 

"Es imposible encontrarse con una amanita (un tipo de ceta que puede ser comestible o venenoso)", agregó mientras recolectaba un manojo de pioka ('Chondrus crispus'), un alga roja muy utilizada en la industria agroalimentaria, especialmente para la elaboración de flanes.

 

"Cosechamos sobre todo en los lugares donde el agua fluye y es de buena calidad", destacó. En este tipo de lugares, las algas recolectadas por los profesionales pueden beneficiarse de la etiqueta 'bio'.

 

Entre el público, Maryse, de 63 años, aseguró que está "interesada en todas las alternativas alimentarias". "Las algas están llenas de oligoelementos, pero hay que merecerlas, ya que recolectarlas es muy peligroso, uno se resbala", dice esta habitante de Concarneau, aferrándose a una roca para conservar el equilibrio.

 

Después de la cosecha, François, de 66 años, ayuda a confeccionar un tartar de algas, que combina tres tipos diferentes. "Yo no conocía todas las algas. Es un descubrimiento muy interesante y un lujo al alcance de la mano", celebra.

 

 

El cultivador Andre Bertou recoge algas el 12 de abril de 2017 en Tregunc, en la Bretaña francesa, en el oeste del país

 

La receta del tartar es simple: un tercio de nori ('Porphyra'), un algo roja muy utilizada en la comida japonesa, un tercio de dulse ('Palmaria palmata'), un alga roja con un gusto ligero y con mucho cuerpo, un tercio de ulva, más conocida como la 'lechuga del mar', tres cebollas, aceite de oliva y limón o vinagre de cidra.

 

"Se corta en rodajas finas, se mezcla, dos horas en el refrigerador y listo para probar", concluye André Berthou.

"Es firme, refinado", sentencian todos los participantes.

 

Hay una gran demanda de algas alimentarias, dice Berthou, un fanático de las algas que también cultiva ostras, presidente del Sindicato de recolectores profesionales de algas de río de Bretaña (SRPARB).

 

Los insectos no funcionan

 

La utilización de algas es muy común en la gastronomía en Asia, especialmente en la cocina japonesa, donde son omnipresentes en sopas, ensaladas y en los sushis, desde el 'wakame' de la sopa de miso al 'nori' usado para enrolar los makis.

 

Pero, para "el bretón medio, que no conoce muy bien las algas sobre las cuales camina. Es algo muy desconocido todavía", explicó André Berthou.

 

El productor lamenta la asociación que se hace muchas veces con las algas verdes que se descomponen emitiendo sulfuro de hidrógeno (H2S), un gas extremadamente tóxico en dosis altas.

 

 

El cultivador Andre Bertou muestra un algas verde ulva y otra roja dulse el 12 de abril de 2017 en Tregunc, en la Bretaña francesa, en el oeste del país

 

"Este problema le ha dado mala reputación a las algas verdes", consideró el pescador, que destaca que estas son las algas que tienen más hierro y calcio.

 

Para Xavier Terlet, especialista en innovación en la industria agroalimentaria de la consultora XTC Innovation, "el alga está saliendo del gueto al cual estaba confinada en un principio".

 

Esto se explica por muchas razones. "El recurso es abundante", los productos elaborados con algas son "sabrosos" y los consumidores cada vez buscan más productos que sean "buenos para la salud", explica.

 

Además, estos organismos marinos responden perfectamente al modelo de la cocina francesa, "muy culinario, muy centrado en el placer y muy gastronómico", dijo el experto, que apuntó que, por ejemplo, otros productos como los insectos, "no funcionan" en Francia.

 

De un total de 2.500 nuevos productos alimentarios lanzados en 2016 en Francia, 47 son elaborados a partir de algas, cerca de un 2%, según los datos de XTC Innovation.

 

"Esto puede parece poco, pero es mucho para un mercado que no existía hasta hace unos pocos años", destacó Xavier Terlet.

Entre estos nuevos productos, destaca el pan 'bio' hecho con algas, la gacha de algas o la mantequilla aromatizada con algas.

 

Fuente: www.afp.com

Aquí están: Los cinco alimentos que parecen saludables pero NO lo son

Llevas más de 15 minutos frente al anaquel de “productos saludables” del centro comercial, y por más que lees las etiquetas no logras decidir que llevar.

 

Y es lógico, ya que muchos alimentos que dicen ser “sanos”, en realidad no lo son, pero, ¿cómo saberlo?

 

En efecto, existen algunos productos que deben de salir de nuestro carrito de mandado. A continuación, te decimos cuáles son:

 

1. Granola

 

Nuestra fruta con yogurt no es la misma sin ella, pero ¼ de taza de granola podría estar duplicando o triplicando la cantidad de azúcar, calorías y carbohidratos que comemos al día, y además no aporta nada de fibra.

 

2. ¿”Libres” de gluten?

 

Muchos de estos utilizan harina de arroz, almidones y azúcar para sustituir el uso del trigo; esto puede ocasionar que sean alimentos con poco valor nutricional, pero con una elevada cantidad de grasa.

 

3. Dulces con “0 azúcar”

 

Algunos de estos caramelos son elaborados con aspartamo, un edulcórate el cual está relacionado con el desarrollo de cáncer, epilepsia e infertilidad.

 

4. Ensaladas preparadas

 

En la mayoría de restaurantes este platillo pierde muchos de sus beneficios, debido a que, entre el queso, aderezo, carne… que las componen, pueden llegar a tener entre 600 a 800 calorías, lo equivalente a comer una hamburguesa.

 

5. Cotufas de microondas

 

El interior de la bolsa de las palomitas de microondas contiene ácido perfluorooctanoico, sustancia que es usada en sartenes de teflón para evitar que los alimentos se adhieran a éste.

 

Se ha encontrado que sus residuos se pueden quedar en el ambiente y en el cuerpo durante mucho tiempo.

 

Como cita el dicho: “No todo lo que brilla es oro”, y en el caso de la comida es igual, ya que no todo lo que se dice saludable lo es, por consiguiente, revisa con cuidado la etiqueta de tus alimentos.

 

Fuente: www.lapatilla.com

76% de la miel es falsa y tóxica para la salud, estudio confirma

En palabras del presidente de la Asociación Americana de Productores de Miel, Mark Jensen, “estas mieles fueron producidas de manera ilegal y se les ha quitado el polen para no poder rastrear su procedencia.”

 

Pese a que se ha promovido el uso de la miel para numerosos malestares, un estudio de la Universidad de Texas A&M demostró que el 76 por ciento de las mieles comercializadas son alteradas y ultrafinadas con el fin de eliminar las impurezas y el polen. Esto quiere decir que al convertir la miel en ultrafina, se eliminan también vitaminas, aminoácidos, minerales y propiedades tanto antibacterianas, antivirales como antifúngicas características de la miel. Es decir, la mayor parte de la mayor cantidad de miel que se vende está adulerada, por lo que no sólo pierde su calidad, también cuesta más caro.

 

En palabras del presidente de la Asociación Americana de Productores de Miel, Mark Jensen, “estas mieles fueron producidas de manera ilegal y se les ha quitado el polen para no poder rastrear su procedencia.”; por lo que en el mercado existe mayoritariamente mieles adulteradas, mezclas de miel con soluciones de glucosa y agua. Y es que la investigación de la Universidad de Texas A&M, lidereada por Vaughn Bryant, demostró que “una miel que no contenga polen en su composición no se puede considerar miel ya que pierde todas las propiedades nutritivas y saludables. Por esta razón se ha analizado la cantidad de polen para determinar la calidad de la miel sometida a examen.”

 

Según Bryant, en el caso de los pequeños comercios, el 76 por ciento de los productos no contienen polen; en los grandes almacenes, 77 por ciento; en farmacias y restaurantes de comida rápida, el 100 por ciento. De modo que la miel que se consume en estos sitios ha pasado por un proceso llamado “ultrafinado”, el cual consiste en calentar la miel a altas temperaturas, pasarla por filtros muy finos y adulterarla con agua para conseguir más cantidad para vender. A lo largo de estos filtros se queda el polen y con él, cada una de las propiedades nutritivas o curativas de la miel. En otras palabras, la miel pasa a ser un edulcorante.

 

Para distinguir si la miel es pura, es importante que:

 

– en el etiquetado no exista la palabra “glucosa”, “jarabe de glucosa” ni otro aditivo usado para estirar la miel y evitar que se solidifique;

 

– al poner una gota de miel sobre el pulgar, se mantiene ahí sin escurrir.

 

– si una cucharada de miel se cae al fondo de un vaso con agua, en vez de disolverse;

 

– se carameliza si se pone en un recipiente en el microondas, en lugar de convertirse en espuma llena de brubujas;

 

– se cristaliza o la masa se solidifica con el paso del tiempo, cuando la adulterada sigue siendo líquida como el primer día.

 

En caso que la miel esté alterada, se trata de un alimento tóxico para el consumo. De hecho, se sospecha que algunas de estas mieles ultrafinadas contienen antibióticos ilegales y están contaminados con metales pesados que pueden tener graves afectaciones para la salud. Por esta razón se recomienda consumir la miel que proviene de mercados locales de agricultores, en tiendas “naturistas” o cooperativas así como aquellas que están bajo la etiqueta de “productos orgánicos”.

 

Fuente: ecoosfera.com

¿Qué es el SlowFood y por qué necesitas comenzar a aplicarlo a tu estilo de vida?

“La cadena alimentaria es criminal ya que “produce, produce, produce… mucha cantidad para luego tirarla. Esto es criminal.”

 

Carlo Petrini fundador del movimiento SlowFood

 

Carlo Petrini, fundador del movimiento internacional SlowFood, ha recorrido el mundo entero visitando huertos agrícolas con el fin de reivindicar la producción de alimentos “buenos, limpios y justos”. Él comenzó su filosofía de “productos de proximidad y kilómetro cero” en Italia hace más de 20 años, y ahora se ha extendido a más de 170 países.

 

De acuerdo con él, SlowFood apoya y defiende la economía local, reduce la contaminación en el planeta, mejora las tierras y los cultivos de manera significativa. Por lo que el incentivo a la agricultura urbana, como un fundamento medioambiental hacia el futuro, se establece como símbolo de revolución “contra el maltrato medioambiental y la ignorancia que hoy existe sobre los alimentos que comemos.”

 

Gracias a esta motivación revolucionaria desde hace 20 años, Petrini se ha dedicado a recrear los huertos en Alemania, EE.UU., África, etcétera, con los cuales dan trabajo a más de 100 000 personas y de comer a más de 1 300 niños. Además que busca la manera de generar consciencia sobre el consumo de carne sostenible, mediante “la contracción por parte de quienes son consumidores y convergencia por parte de quienes consumen poca”. Para él, “en África se consumen 5 kilos de carne al año, nada. Nosotros, los italianos, consumimos casi 100 kilos anuales. Y la salud lo sufre. La OMS ha denunciado que el consumo de carne roja está generando efectos tumorales, hay que tomar nota.”

 

De modo que esta revolución, como “cosa seria”, se relaciona con la economía y política. Pero ahora la gastronomía actual se habla como “espectáculo desde su aspecto económico y social”. Para él, “falta educación alimentaria en Europa, también la enorme necesidad de defender a los agricultores locales y la cultura alimentaria". En otras palabras, “el sistema alimentario actual es ‘criminal’” ya que “destruye la biodiversidad, la pequeña producción agrícola, el medioambiente, la monocultura. Se usan de forma exagerada productos químicos y transgénicos.”

 

Frente a esta situación, Petrini invita a volver a las buenas prácticas de la agricultura local, en donde la política se interese más por la economía local. Como por ejemplo, menciona el sociólogo y gastrónomo, “estamos condicionados por una publicidad masiva de la industria alimentaria. Pero, ¿no somos demasiados para poder abastecernos así? ¿No es más fácil y barato acudir al supermercado? ¿Cómo se puede llevar a cabo este cambio de paradigma?” Al responder estas preguntas, uno se va dando cuenta de los pros y contras de esta situación: “ Los productos de los agricultores quizás sean un poco más caros, pero ayudan a la economía del territorio, a defender la propiedad pública.”

 

En otras palabras, al ir al super y no comprar los productos nacionales, sino aquellos que llegan de la otra parte del mundo, se está hablando de una insostenibilidad: “Productos llenos de conservantes y colorantes.”, en donde la cadena alimentaria es criminal ya que “produce, produce, produce… mucha cantidad para luego tirarla. Esto es criminal. Esta sensibilidad está creciendo en el mundo.” Concluye Petrini que “los productos industriales de los supermercados son más baratos, pero luego se pagan en medicinas.” Por ello es importante la implementación de huertos urbanos y el consumo de productos locales que fortalezcan la salud y economía de una comunidad. 

 

Fuente: ecoosfera.com

¿Cuánta azúcar estás comiendo en tus alimentos?

De acuerdo con Antonio Rodríguez Estrada, fundador de SinAzúcar.org, el azúcar también se encuentra en productos que, al no leer las etiquetas, consumimos sin darnos cuenta.

 

Es mundialmente sabido que el consumo excesivo –e incluso, mínimo– del azúcar produce una serie de consecuencias negativas en la salud. Estudios de universidades, los cuales están avalados por la Organización Mundial de la Salud, insisten en reducir al menos una cuarta parte –25 gramos diarios– de azúcar ingerida con el fin de prevenir una serie de enfermedades relacionadas con su consumo; tales como la dependencia, sobrepreso, diabetes, caries, problemas cardiovasculares, etcétera. Pero, ¿es suficiente dejar de ponerle cucharaditas de azúcar al café para cuidarnos física y emocionalmente?

 

De acuerdo con Antonio Rodríguez Estrada, fundador de SinAzúcar.org, el azúcar también se encuentra en productos que, al no leer las etiquetas, consumimos sin darnos cuenta. Para él es indispensable difundir imágenes para generar consciencia sobre la cantidad de azúcar que estos alimentos contienen y, de alguna manera, materializar el verdadero consumo de este ingrediente peligrosamente tóxico: “SinAzúcar.org pretende visualizar el azúcar oculto en estos alimentos procesados de una forma simple y gráfica para que puedan ser compartidas fácilmente a través de las redes sociales. Es mi granito de arena para mejorar los hábitos de consumo”.

 

Dado que una de las principales causas de la epidemia de obesidad es el abuso de los productos industriales, es importante presentarlos en su impactante realidad, sin brillos ni decoraciones que seduzcan al consumidor. En especial los productos que vienen con la imagen de ser saludables, bajos en azúcar o “o%” o inclusive están avalados por sociedades médicas. Tan sólo en el caso de las cafeterías de Starbucks se sirven tazas extragrandes de azúcar en sus bebidas calientes, y se ofrecen cada vez más chai, chocolate y otras alternativas cafetaleras con jarabes para un sabor aún más intenso. Esta simple estrategia aumentó hasta en un 20 por ciento de clientela diaria, pese a que los consumidores ignoran la cantidad de azúcar que beben en su café o bebida. 

 

Por ello Rodríguez Estrada decidió fotografiar algunos alimentos más genéricos, tomar una marca de referencia, colocar a su lado el equivalente de azúcar en terrones de azúcar –de 4 gramos– e inmortalizar el momento.

 

 

 

Fuente: ecoosfera.com

La carne libre de antibióticos mejora su posicionamiento en EEUU

Ante la presión de ambientalistas y activistas, cada vez más gigantes de la industria alimenticia y cadenas de restaurantes de Estados Unidos están limitando los antibióticos en animales criados para consumo, muestra de una lenta evolución en el país de la comida basura.

 

Un grupo de vacas en Brock, Texas, el 8 de noviembre de 2016

 

El grupo Tyson Foods se sumó en febrero a un camino que ya tomaron McDonald's y las tiendas Wal-Mart, al prometer que los pollos usados por sus numerosas marcas de productos preparados son 100% libres de antibióticos.

 

"Suprimimos los antibióticos humanos porque es la forma más responsable de conciliar una preocupación sanitaria mundial y el bienestar animal", precisó un portavoz de este gigante de la industria alimentaria, que a partir de ahora recurrirá a tratamientos a base de plantas, como el orégano o el tomillo.

 

Los analistas ven este anuncio como un ejemplo más de la tendencia entre las grandes empresas de limitar los fármacos, después de que la comunidad científica alertara sobre el riesgo de que su uso reduzca la eficacia de los tratamientos contra la neumonía y otras infecciones humanas.

 

En 2014, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre la llegada de una era "postantibióticos", en la que infecciones "benignas" podrían volverse mortales.

 

El cambio de tendencia también refleja la creciente demanda de alimentos más saludables en Estados Unidos, sin limitarse a la cuestión de los antibióticos.

 

"Vemos que los consumidores tienen un apetito voraz por una carne criada de forma responsable", asegura Lena Brook, del grupo de defensa del medioambiente National Resource Defense Council.

 

La cadena de restaurantes mexicana Chipotle, por ejemplo, prohibió los organismos genéticamente modificados (OGM) en sus menús en Estados Unidos, alegando dudas sobre sus posibles efectos nocivos.

 

Las estanterías de productos "bio" siguen multiplicándose en las grandes supermercados como Wal-Mart, Target o Kroger; y las importaciones de cereales y granos procedentes de la agricultura biológica aumentan rápidamente en Estados Unidos, indicó recientemente el Wall Street Journal.

 

Resistencias

 

No obstante, la amplitud del cambio sigue siendo relativa, sobre todo en lo que se refiere a un uso menos intensivo de los antibióticos.

 

"Hay un demanda fuerte y creciente de esos productos en la actualidad, pero aún queda por ver si es algo coyuntural o una verdadera tendencia", indicó Zain Akbari, analista del sector alimentario del gabinete Morningstar, atribuyendo principalmente el impulso actual a la joven generación de los 'millenials'.

 

El recurso a los antibióticos para impulsar el crecimiento de los animales, que en la Unión Europea está prohibido desde 2006, es una práctica habitual desde hace décadas entre los ganaderos estadounidenses, que aún no parecen preparados para renunciar a ella.

 

Mientras que entre 40 y 50% de los pollos estadounidenses se crían sin antibióticos en la actualidad, el porcentaje es mucho menor en el caso del cerdo o la carne de vaca.

 

Los defensores de un uso más limitado de los antibióticos presionan a favor de acciones en la carne y el cerdo, y preparan una resolución de accionistas para el próximo encuentro anual de McDonald's.

 

Algunas empresas aún hacen oídos sordos a estos llamamientos, como es el caso de Kentucky Fried Chicken. Sanderson Farms, uno de los líderes de la industria avícola estadounidense, criticó el sobrecoste derivado del abandono de los antibióticos a favor de métodos más naturales.

 

En uno de sus comerciales emitidos en televisión en 2016, el grupo se burlaba del movimiento contra los antibióticos en el sector avícola. "Solo es un truco para hacerte pagar más", decía uno de los personajes, caricaturizando a un estadounidense medio.

 

Joe Sanderson, director ejecutivo de la empresa fundada hace 62 años, subestimó la predilección de los estadounidenses por las carnes libres de antibióticos.

 

"No todo el mundo quiere esos productos", dijo en febrero, durante una conferencia con analistas. "Y no todo el mundo cree lo que se dice sobre esos productos, ni esas afirmaciones son importantes para todo el mundo.

 

Fuente: www.afp.com

Malos hábitos alimentarios están vinculados a 400.000 muertes anuales en EEUU

Los malos hábitos alimentarios pueden ser responsables de más de 400.000 muertes al año ocasionadas por enfermedades del corazón o relacionadas, dijeron el jueves investigadores.

 

Una persona come una hamburguesa en un restaurante de comida rápida en Oak Brook, Illinois, el 21 de julio de 2015

 

El problema es doble: los estadounidenses están comiendo demasiada comida salada, grasosa y azucarada, e insuficientes frutas, verduras y granos enteros, dijeron expertos en una reunión de la American Heart Association en Portland, Oregón.

 

"El bajo consumo de alimentos saludables como frutos secos, verduras, granos enteros y frutas, combinado con una mayor ingesta de componentes poco saludables en la dieta, como la sal y las grasas trans, es un factor importante en las muertes por enfermedades cardiovasculares en Estados Unidos", dijo el autor principal del estudio Ashkan Afshin, profesor asistente de salud global del Instituto de Mediciones y Evaluación de Salud en la Universidad de Washington.

 

Las grasas trans paulatinamente se han ido eliminando, pero todavía pueden encontrarse en margarinas, galletas, helados y otros alimentos procesados.

 

Si los estadounidenses cambiaran sus hábitos alimentarios, se podrían salvar muchas vidas, dijo Afshin.

 

"Nuestros resultados muestran que casi la mitad de las muertes por enfermedades cardiovasculares en Estados Unidos pueden prevenirse mejorando la dieta".

 

El estudio se apoyó en datos de diversas fuentes que se remontan a la década de 1990, entre ellas la Encuesta Nacional de Evaluaciones de Salud y Nutrición y de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

 

Más de 600.000 personas mueren anualmente debido a enfermedades del corazón, lo que equivale a una de cada cuatro muertes en Estados Unidos.

 

El tabaquismo, la obesidad, la dieta, la falta de ejercicio y factores hereditarios pueden contribuir a la probabilidad de una persona de desarrollar enfermedad cardíaca.

 

Al examinar los datos sobre las muertes por razones cardiovasculares en Estados Unidos en 2015, los investigadores encontraron que las elecciones dietéticas incidieron en las muertes de un estimado de 222.100 hombres y 193.400 mujeres.

 

Los expertos de la American Heart Association alentaron a las personas a mantener una dieta rica en frutas, verduras, frutos secos, legumbres, productos lácteos bajos en grasa, pescado y aves de corral.

 

La gente debe evitar o limitar su ingesta de grasa o carnes rojas procesadas, refrescos, sal y grasas saturadas y trans.

 

Fuente: www.afp.com

Seguridad alimentaria mundial en peligro, advierte la FAO

Las crecientes presiones sobre los recursos naturales, las desigualdades sociales y los efectos del cambio climático ponen en peligro la capacidad de la humanidad para alimentarse, advirtió la FAO.

 

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura publicó un informe en el cual alerta que pese a los avances en los últimos 30 años en cuanto a la reducción del hambre en el planeta, el aumento de la producción y el crecimiento económico tienen un elevado costo para el medio ambiente.

 

El futuro de la alimentación y la agricultura: tendencias y desafíos, documento publicado por la FAO, señala que casi la mitad de los bosques que alguna vez cubrieron la superficie terrestre desaparecieron, las fuentes de agua subterráneas se agotan rápidamente y la biodiversidad está seriamente dañada.

 

El director general de ese organismo de la ONU, José Graziano da Silva, advierte en la introducción del informe que los límites del planeta pueden verse superados de continuar las tendencias actuales.

 

A unos 10 mil millones de personas ascenderá la población mundial en 2050, con un consecuente incremento de la demanda de productos agrícolas en un 50 por ciento por encima de los niveles presentes.

 

El panorama estará acompañado, avizora la FAO, de más personas consumiendo menos cereales, y mayores cantidad de alimentos procesados como resultado de cambios de hábitos a nivel global, lo cual provocará más deforestación, degradación de la tierra y emisiones de gases de efecto invernadero.

 

El cambio climático afectará a todos los aspectos de la producción alimentaria ante una mayor variabilidad de las lluvias y el aumento de la frecuencia de sequías e inundaciones. El objetivo del informe de la FAO es mejorar el conocimiento sobre la naturaleza de los desafíos a los cuales se enfrentan y seguirán enfrentando durante este siglo, la agricultura y los sistemas alimentarios.

 

Es parte del análisis de 15 tendencias mundiales en las cuales se evidencia cuánto está en juego y qué debe hacerse frente a los 10 principales retos para lograr la seguridad alimentaria, la nutrición y una agricultura sostenible.

 

La necesidad de realizar grandes transformaciones en los sistemas agrícolas, las economías rurales y en el manejo de los recursos naturales son aspectos abordados por el informe, el cual forma parte de la revisión cuatrienal del Marco Estratégico de la FAO y la fase de preparación del plan a mediano plazo 2018-2021 de la organización.

 

Fuente: prensa-latina.cu

¿Las papas fritas dan cáncer?, un estudio responde

La investigación fue hecha por la Agencia de Estándares Alimenticios del Reino Unido.

 

La acrilamida, sustancia que se forma en alimentos durante su cocción a altas temperaturas, y que podría generar cáncer según estudios.

 

La Agencia de Estándares Alimenticios del Reino Unido (FSA, por sus siglas en inglés) ha lanzado una campaña de advertencias sobre el riesgo de cáncer asociado con cocinar papas y otros alimentos ricos en almidón a altas temperaturas (como cuando se fríen en aceite hirviendo). ¿Significa esto que comer papas y otros tubérculos es un camino seguro a la enfermedad?

 

La revista New Scientist examinó algunas de las evidencias de la FSA. El principal elemento a tomar en cuenta es la acrilamida. Se trata de un compuesto orgánico soluble que se forma en alimentos durante su cocción a altas temperaturas y que también es un componente del humo del tabaco (e incluso del de los cigarrillos electrónicos). La sustancia está clasificada como probablemente cancerígena para el ser humano, según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, tras conocerse estudios realizados con animales en ese sentido. No obstante, actualmente, no hay resultados concluyentes.

 

El componente clave. La acrilamida se forma la reacción de Maillard, que les da su atractivo dorado a los alimentos cocinados fritos. Como azúcares y aminoácidos reaccionan juntos, producen miles de productos químicos diferentes. Los niveles particularmente altos de acrilamida se registran en alimentos con altos en almidón, como patatas y pan, cuando se cocinan a temperaturas superiores a 120° C. No obstante, el compuesto químico también puede estar presente en cereales instantáneos, galletas y café soluble.

 

Al consumirla, la acrilamida se convierte en nuestro organismo en glicidamida, que puede provocar mutaciones en el ADN, al menos según pruebas con animales, como ya se mencionó. Otros factores —como el tabaquismo, la obesidad y el consumo de alcohol— sí están reconocidos por la ciencia como relacionados con la aparición de cáncer.

 

La comida chatarra, uno de los principales vehículos para padecer de obesidad. 

 

Por lo tanto, mantener una dieta sana y equilibrada, con menos alimentos altos en calorías, y dorar los alimentos en aceite, no tostarlos hasta un tono marrón en busca de un resultado más crocante, es lo recomendable. De hecho, es por esto que la campaña de la FSA ha sido bautizada con la frase "Go for gold" (Busca el dorado).

 

El hábito y el problema. Steve Wearne de la FSA señala que la campaña apunta a ello: "No estamos diciendo a la gente que se preocupe por que ocasionalmente coma algo refrito. Se trata de evitar exponerse constantemente al riesgo de este consumo a lo largo de toda la vida. "

 

Para reducir la aparición de la acrilamida en la comida, recomienda no guardar las papas crudas en la nevera, pues en el frío una enzima llamada invertasa descompone el azúcar de sacarosa en glucosa y fructosa, que puede formar acrilamida durante la cocción. Los alimentos congelados no tienen este riesgo particular, ya que la sacarosa no se descompone a temperaturas muy bajas.

 

También se puede blanquear las patatas —precocinarlas brevemente hirviéndolas en agua— antes de freírlas. Esto elimina la mitad del azúcar, lo que resulta en niveles más bajos de acrilamida.

 

Por fortuna, la preocupación por el potencial daño que puede causar al acrilamida ha movilizado a los restaurantes y la industria alimentaria para utilizar variedades de papa que naturalmente producen menos acrilamida. Asimismo, los productores buscan desarrollar variedades que contengan menos asparagina, un aminoácido que parece determinar la producción de acrilamida.

 

Fuente: rpp.pe

La Humanidad consume un 10 por ciento más alimentos de los que necesita

Casi el 20 por ciento de los alimentos que se ponen a disposición de los consumidores se pierde por la sobrealimentación o el desperdicio, sugiere un estudio de la Universidad de Edimburgo.

 

Estadísticamente, y a pesar del hambre que afecta a una parte de la población, la Humanidad consume alrededor del 10 por ciento más de alimentos de los que necesita, mientras que casi el nueve por ciento es tirado o se deja que se estropee.

 

Los esfuerzos para reducir los miles de millones de toneladas perdidas podrían mejorar la seguridad alimentaria mundial, asegurando que todos tengan acceso a una dieta nutritiva y segura, y ayuden a prevenir daños al medio ambiente.

 

Científicos de la Universidad de Edimburgo examinaron diez etapas clave del sistema alimentario mundial -incluyendo el consumo de alimentos y el cultivo y cosecha de cultivos- para cuantificar el alcance de las pérdidas, según un comunicado.

 

Utilizando los datos recogidos principalmente por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el equipo encontró que se pierde más alimento del sistema de lo que se pensaba anteriormente.

 

Casi la mitad de los cultivos cosechados -o 2.100 millones de toneladas- se pierden por el consumo excesivo, los residuos de consumo y la ineficiencia en los procesos de producción, dicen los investigadores.

 

La producción ganadera es el proceso menos eficiente, con pérdidas del 78% o 840 millones de toneladas, según el equipo. Aproximadamente 1.080 millones de toneladas de cosechas se utilizan para producir 240 millones de toneladas de productos comestibles de origen animal, como la carne, la leche y los huevos.

 

Esta etapa por sí sola representa el 40 por ciento de todas las pérdidas de cosechas, según los investigadores. El aumento de la demanda de algunos alimentos, en particular la carne y los productos lácteos, disminuiría la eficiencia del sistema alimentario y podría dificultar la alimentación sostenible de la población en el mundo, dicen los investigadores.

 

El cumplimiento de esta demanda podría causar daño ambiental al aumentar las emisiones de gases de efecto invernadero, agotar el suministro de agua y causar la pérdida de biodiversidad.

 

Alentar a la gente a comer menos productos animales, reducir el desperdicio y no exceder sus necesidades nutricionales podría ayudar a revertir estas tendencias, dice el equipo.

 

El estudio se publica en la revista Agricultural Systems. Se llevó a cabo en colaboración con el Colegio Rural de Escocia, la Universidad de York, el Instituto de Tecnología de Karlsruhe y el Centro para la Investigación del Tiempo y el Clima de Australia.

 

Peter Alexander, de la Escuela de Geociencias de la Universidad de Edimburgo y el Colegio Rural de Escocia, quien dirigió el estudio, dijo: "La reducción de las pérdidas del sistema alimentario mundial mejoraría la seguridad alimentaria y ayudaría a prevenir el daño ambiental. No sólo es perjudicial para la salud, sino que encontramos que comer demasiado es malo para el medio ambiente y perjudica la seguridad alimentaria ".

 

El profesor Dominic Moran, de la Universidad de York, quien participó en el estudio, dijo: "Este estudio destaca que la seguridad alimentaria tiene dimensiones de producción y consumo que deben considerarse al diseñar sistemas de alimentos sostenibles. Puede significar cosas diferentes para diferentes personas".

 

Fuente: www.europapress.es

Un refrigerador comunitario para reducir el desperdicio de alimentos

Desde la semana pasada funciona en Londres "Freddie", primer refrigerador comunitario de la capital inglesa que busca reducir el desperdicio de alimentos.

 

Cada año, cerca de 1.300 millones de toneladas de alimentos terminan en la basura, lo que alcanzaría para alimentar a dos mil millones de personas, según los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

 

Es uno de los graves problemas que enfrentan las sociedades y diariamente surgen iniciativas para intentar frenar esta problemática, muchas veces desde la propia ciudadanía.

 

Por estos días se inauguró en Londres el primer refrigerador comunitario de la ciudad, que tiene como fin reducir el desperdicio de alimentos y generar conciencia entre las personas sobre este fenómeno.

 

La idea es que todos los londineneses puedan depositar ahí los alimentos que ya no van a utilizar pero que podrían servirles a otras personas. También estará abierto para que restoranes, tiendas y supermercados puedan llevar sus productos.

 

El refrigerador recibió el nombre de "Freddie", fue abierto esta semana y se encuentra en el barrio de Brixton. La iniciativa fue promovida por la agrupación The People's Fridge y se llevó a cabo gracias a una campaña de recaudación de fondos a través de una plataforma en internet.

 

Esta agrupación también pretende instalar más de estos refrigeradores en otros puntos.

 

Fuente: www.ecoportal.net

Descifran el genoma de la quinoa, planta andina esperanza mundial

Un grupo de investigadores logró descifrar la casi totalidad del genoma de la quinoa, una planta cultivada hace 7 milenios por los amerindios que vivieron en los actuales Bolivia y Perú y que es vista como una esperanza para alimentar a la humanidad, anunció un estudio en la revista Nature.

 

Un trabajador boliviano observa granos de quinoa, el 8 de noviembre de 2011, en Cotimbora, Oruro

 

"La quinoa puede constituirse en una fuente de alimento rica en nutrientes" en las regiones áridas explica el jefe del equipo de investigación, Mark Tester, de la King Abdullah University of Science and Technology de Arabia Saudita.

 

Pero tiene un defecto: produce una sustancia amarga, la saponina, por lo cual es indispensable lavarla en profundidad antes de consumirla.

 

Los investigadores han detectado uno de los genes que parece regular la producción de saponina. "Esto podría facilitar la selección de plantas sin saponina para dar a los granos un mejor sabor" afirma Tester.

 

La quinoa "es increíblemente resistente (...) puede crecer en suelos pobres, salinos y a grandes altitudes" explica Tester.

 

Considerada muchas veces como un cereal, pertenece a la familia de las espinacas y la remolacha, es rica en hierro, omega-3 y proteínas. Es además el único alimento vegetal que dispone de todos los aminoácidos esenciales.

 

Fuente: www.afp.com

¿Puede la gastronomía salvar la biodiversidad?

Una ONG peruana ha impulsado un proyecto para que conservar el bosque amazónico para su uso en la gastronomía sea más rentable que talarlo.

 

 

La búsqueda de soluciones para que conservar un bosque sea más rentable que talarlo ha llevado a los mejores restaurantes del mundo manjares hasta hace muy poco desconocidos, gracias a los cuales muchas comunidades locales han cambiado la deforestación por la preservación.

 

Una de las organizaciones que ha conseguido hacer de la gastronomía una vía de protección de la biodiversidad es la ONG peruana Amazónicos por la Amazonía (AMPA), cuyos representantes presentaron sus logros en el Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN que se celebra hasta el 10 de septiembre en Hawai.

 

“Esta iniciativa nace de una búsqueda de soluciones para poner valor al bosque amazónico, que sean más rentables que las actividades convencionales que lo han destruido”, explicó a Efeverde la portavoz de esta organización Karina Pinasco.

 

Hasta hace diez años se asumía que la Amazonía no producía alimentos “por desconocimiento” y en lugar de ampliar el uso de verduras, pescados o frutas que las poblaciones indígenas comen desde tiempos ancestrales, “se cortaba o se quemaba el bosque para reemplazarlo por cultivos más comerciales”, indicó.

 

En esa línea, el reto de los jóvenes amazónicos peruanos que impulsaron este proyecto era generar valor para los productos que da la selva amazónica.

 

Cocineros estrella

 

Una de sus primeras iniciativas fue llevar al bosque a los cocineros más renombrados de Perú, un país donde la innovación en la gastronomía está en plena ebullición, y enseñarles todos los manjares que ofrece, relató Miguel Tang, otro de los portavoces de AMPA.

 

Las comunidades locales les mostraron cómo usaban ellos esos productos y extraían sus sabores, aromas o colores. Mitsu Tsumura, chef del restaurante Maido, de Lima, fue uno de los primeros en acudir a estos encuentros en la Amazonía, donde pescadores locales le enseñaron cómo tratar pescados amazónicos como el gigantesco paiche, que llega a pesar casi 100 kilos y medir cerca de dos metros.

 

“Lo más importante fue la conexión de cocinero a productor, ellos me explicaron sus artes de pesca, cómo lo trabajan, cómo lo desangran, lo pelan o lo desescaman“, señaló Tsumura, quien desde entonces ha hecho de los pescados amazónicos productos estrella de su cocina nikkei, fusión de la peruana y la japonesa.

 

La demanda de pescado amazónico ha ayudado a fijar poblaciones locales así como a introducir criterios de sostenibilidad en sus pesquerías, hasta entonces mal gestionadas.

 

Otra de las nuevas delicias que los chefs han hallado en la Amazonía peruana es el mucílago de cacao, un exquisito néctar de esta fruta que hasta hace poco se desechaba.

 

 

“Las poblaciones indígenas han enseñado a los cocineros cómo obtenerlo y usarlo porque es un líquido delicioso, y al darle más uso a las plantaciones de cacao ellos no necesitan seguir ampliando sus zonas de cultivo, porque sacan más de la misma fruta”, aseguró Tang.

 

Además del cacao, las comunidades han empezado a comercializar otros productos de este árbol, como es el caso de la flor para infusiones, la mazorca del fruto para menaje y para ahumar carnes, y el néctar.

 

AMPA capacita a las poblaciones locales en la explotación sostenible de los recursos, y les ayuda a comercializarlos. La ONG empezó a poner en valor varios tipos de ajíes, los pescados conocidos como paiches y frutas, y a día de hoy ya ha logrado rentabilizar 60 productos amazónicos (peces, pulpas de frutas, tubérculos, flores, variedades de chonta, moluscos o camarones).

 

“Hemos generado mercados para conservar el bosque y lo hemos logrado usando la gastronomía como plataforma para dar valor a los frutos de la biodiversidad”, indicó Pinasco.

 

La portavoz de AMPA advirtió de que esto es sólo el comienzo: “Hemos encontrado miles de posibilidades para conservar y trabajar los productos de la Amazonía, la gente está ansiosa de probar cosas nuevas y creemos que nuestros bosques son la futura despensa de la gastronomía mundial”.

 

Su apuesta es la del “desarrollo que viene desde dentro, la de soluciones basadas en la naturaleza que producen de lo local”.

 

Los chef peruanos Gastón Acurio, Virgilio Martínez, Pedro Miguel Schiaffino y Cesar Choy, el brasileño Alex Atala y el español Ferrán Adriá son algunos de los que también han incorporado ingredientes amazónicos a su cocina.

 

Frente a la deforestación para el consumo mundial, proyectos como este demuestran que se pueden producir alimentos ayudando a conservar la biodiversidad, en bosques que no requieren de pesticidas ni fertilizantes por su capacidad de regeneración natural. 

 

Fuente: www.efeverde.com

¿Qué le pasa a tu cuerpo cuando comes quesos?

El queso está hecho de leche de Vaca. Aquí te vamos a enumerar una serie de razones por las que veras que por muy apetecible que te resulte, estás comiendo veneno. Procura evitarlos en todo lo posible.

 

 

 

1.- La Leche reduce el hierro en los niños pequeños. Es por esto que en 1993, la Academia Nacional de Pediatría de los Estados Unidos público un comunicado oficial expresando que en su opinión, ningún niño debería de beber leche animal antes de los 18 meses de edad. De igual manera, contribuye a la carencia de ácidos grasos esenciales y Vitamina E.

 

2.- La leche animal estimula al cuerpo a producir mucosidad. Es por esto que cuando se sufre de un resfriado los doctores recomiendan no tomar leche.

 

3.- La leche animal está llena de bacteria. Por lo tanto es un excelente medio para hacer que las bacterias crezcan en el cuerpo. Es por esto que los niños que no toman leche animal o productos lácteos de procedencia animal, no se enferman tan seguido, sufren de menos caries y de infecciones de oído. La pasteurización utilizada por la industria de la leche generalmente dura 15 segundos. Sin embargo, para que las bacterias malas de la leche se inactiven, es necesario que el proceso dure por lo menos 15 minutos.

 

4.- La Caseína, es una proteína presente en la leche y es utilizada para manufacturar pegamento, produce en un gran número de niños, que los tejidos blandos se hinchen. Estos tejidos blandos se encuentran comúnmente en la garganta, cavidades nasales y senos paranasales. Cuando estos se encuentran inflamados, se presentan dificultades para respirar.

 

5.- El beber y consumir productos lácteos está asociado con varias enfermedades como, diabetes, esclerosis múltiple, del corazón, de Chron, síndrome del intestino irritable y hasta cataratas.

 

6.- La leche contiene cantidades anormales de antibióticos ya que los granjeros se los inyectan a las vacas para evitar que estas cesen la producción de leche por enfermedades en las ubres. Este tipo de enfermedades son comunes en las manadas productoras de lácteos. Estas cantidades anormales de antibióticos contribuye a que las bacterias se hagan resistentes a ellos, haciendo que combatirlas sea más difícil cuando se trata de enfermedades más serias.

 

7.- La leche animal y productos derivados contienen cantidades excesivas de hormonas femeninas. El 80% de las vacas están embarazadas mientras son utilizadas para producir leche, lo cual naturalmente eleva los niveles de estas hormonas. Además, los granjeros inyectan a las vacas con hormonas sintéticas para incrementar la producción de leche. Estos altos niveles de hormonas femeninas en la cadena de alimentos han sido vinculados con problemas de salud en el mundo entero. Son también asociados con una pubertad precoz.

 

8.- La leche contiene grandes cantidades de grasa, la cual tapa las arterias incluso de las personas jóvenes.

 

9.- El azúcar en la leche (lactosa) es muy difícil de digerir ya que cuando una persona llega a la edad de dos años, los intestinos elaboran menos lactasa, una enzima necesaria para absorber y digerir la lactosa. Esta disminución en la producción de lactasa en los humanos sucede cuando ya no es necesaria la ingestión de leche materna para el crecimiento. Cuando consumimos leche o productos lácteos animales, es muy probable que la lactosa se fermente en los intestinos causando problemas digestivos como hinchazón, gases y otras dificultades serias.

 

10.- La leche animal contiene una perfecta combinación de minerales designados para ayudar a madurar al sistema digestivo de sus crías. Este sistema digestivo les permitirá digerir correctamente los nutrientes del pasto y hierbas. Las vacas cuentan con un estomago configurado por cuatro cámaras y regurgitan, mastican y tragan sus alimentos varias veces antes de digerirlos. Tienen un aparato digestivo muy diferente a los humanos y por lo tanto tienen diferentes necesidades. Cuando consumimos leche, estamos ingiriendo los minerales y químicos que las vacas necesitan en su sistema y como nuestras dietas son diferentes, estos químicos y minerales perturba nuestra digestión y afecta la absorción de los nutrientes presentes en nuestras dietas.

 

11.- La leche ocupa un lugar alto en la lista de productos causantes de alergias y sensibilidad. Se ha demostrado que afecta el comportamiento, sueño, concentración y incluso enuresis.

 

12.- La leche por si sola o cuando se combina con gluten (presente en los granos) se asocia con el autismo. Cuando se sospecha de alguien que padece el Síndrome de Intestino Permeable, se le recomienda una dieta libre de lácteos y gluten.

 

13.- Los niños discapacitados que sufren de problemas neurológicos tales como Autismo, Síndrome de Down, problemas de aprendizaje y lesiones cerebrales son especialmente vulnerables a los lácteos. Ciertas proteínas presentes en la leche animal, como la caseína y la del suero de leche aparentemente irritan el sistema nervioso de los humanos, provocando que estos problemas neurológicos se agraven en los niños. Es por eso que si no se toma leche o lácteos, los programas de rehabilitación producen mejores resultados, comparados con los que si los toman.

 

14.- Estudios han comprobado que el consumo de hormonas, colesterol y la grasa encontrada en la leche animal hace a que una persona sea más probable a desarrollar acné y arrugas en la piel.

 

15.- Personas de descendencia Asiática, Africana, Hispana o del Sur de Europa son especialmente vulnerables a los problemas asociados con el consumo de leche. Esto explica el por qué la mayoría de los países del mundo no toman leche.

 

16.- La leche es una de las sustancias que contienen mas dioxinas. Contrario a lo que se creía, las Dioxinas en la leche y los quesos son diez veces más propensas a producir cáncer. Durante el verano de 1999 la industria de la leche en Bruselas cerro por un mes debido a que la leche contenía 100 veces más los niveles recomendados de dioxina.

 

17.- La leche contiene sangre animal.

 

18.- La leche contiene Pus. Las reglas del departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) estipulan que la leche es anormal y no se debe de ingerir si contiene más de 200,000 células blancas muertas por mililitro. En el 2001, se examino la leche producida en 48 estados para determinar si cumplían con las normas de la FDA. Cada estado resulto sobrepasar los límites permitidos. Incluso mi propio estado, Florida, fue el peor. Tuvo un conteo de células de 548,000.

 

19.- La leche es asociada con el cáncer de próstata en los hombres. Los riesgos aumentan un 30% si se consumen de dos a tres porciones al día. Las mujeres que toman productos lácteos aumentan sus riesgos de contraer cáncer de ovario hasta en un 66%.

 

20.- El consumo de leche y los quesos se asocia con el Asma. Cuando los humanos consumen la proteína Caseína (utilizada para crear el pegamento que adhiere las etiquetas en las botellas de cerveza) producen histamina y después moco. Si los bronquios se llenan de esta sustancia se producen dificultades al respirar.

 

21.- Los niños que toman mucha leche y consumen mucho queso seguido carecen de Zinc.

 

22.- La leche es alta en colesterol, el cual produce enfermedades del corazón.

 

23.- Las historias asociadas el calcio y el consumo de leche es en su mayoría un mito creado por la industria de la leche, quien en su campañas de publicidad dicen que la leche de vaca contiene grandes cantidades de calcio. Estratégicamente también dicen que necesitamos calcio. Estas dos afirmaciones son ciertas, sin embargo, no dicen que el consumir leche nos provea de este calcio, esto es porque en realidad no sucede así. El calcio en la leche se combina con otros minerales, que se encuentran en cantidades excesivas en la leche animal, formando una molécula la mayoría de las veces muy grande para ser absorbida por el intestino humano. En áreas del mundo donde no se consume leche, las enfermedades asociadas con la falta de calcio son casi inexistentes. La osteoporosis y ateroesclerosis son muy raras en culturas donde el consumo de leche es limitado. De hecho, estudios recientes sugieren que la leche y el queso en realidad puedan ser los causantes de la osteoporosis ya que las altas cantidades de proteínas en los lácteos provocan que el calcio se separe de los huesos.

 

 

 

24.- La regulación de la presencia de Vitamina D en la leche, es muy mal regulada. Recientemente, se encontró que en 42 muestras solamente el 12% contaban con la cantidad prometida de vitamina D. también se han estudiado 10 muestras de formulas infantiles. 7 de ellas contenían el doble de cantidad de vitamina D anunciada. Una incluso tenía 4 veces más. La Vitamina D es toxica en cantidades de sobredosis.

 

25.- El tomar leche podría contribuir en la fractura de huesos. En un estudio de 78,000 mujeres hecho durante un periodo de 12 años, la leche no redujo el riesgo de fracturas. De hecho, las mujeres que tomaban leche tres veces al día tuvieron más fracturas que las que rara vez lo hacían. 

 

26.- Otro factor importante es el colesterol. El riesgo de enfermedades cardiacas y de circulación. 8 onzas de leche equivalen a 14 piezas de tocino. Es esto lo que desea para usted o sus hijos? Es su opción. Un vaso de leche equivale a 35mg de colesterol. 4 piezas de tocino equivalen a 30 mg.

 

27.- Otros de los efectos asociados con el consumo de leche animal incluyen diarrea y estreñimiento, especialmente en los jóvenes.

 

28.- El consumo de leche animal puede también estar asociado con el Síndrome de Muerte Súbita Infantil y la enfermedad de Esclerosis lateral Amiotrófica (Enfermedad de Lou Gehrig).

 

29.- La leche es un buen conductor de veneno. Un estudio que reviso casos de envenenamiento en Inglaterra y Gales entre 1992 y 1996, 20 de estos casos estaban asociados con el consumo de leche y sus derivados.

 

30.- La composición química de la leche de vaca es absolutamente perfecta para nutrir a un ternero. Provee con los nutrientes exactos para hace que la vaca sea nutrida perfectamente y le ayuda a desarrollar su sistema digestivo e inmune. La leche humana es igual de perfecta para los bebes. Si le diéramos leche humana a un ternero, sufriría de mal nutrición y se enfermaría en muy poco tiempo. Claro está que cualquiera pensaría que hacer esto es algo ridículo. Sin embargo, Es esto mucho más ridículo que el alimentar a nuestros niños con leche y derivados no humanos?

 

Existen muchas otras alternativas a la leche animal. La leche de arroz y papa es excelente. En algunos países se puede encontrar leche de almendra, coco y plátano. En la mayoría de los supermercados se puede encontrar queso de vegetales, yogures alternativos y hasta helado de arroz.

 

Para los bebes, existen marcas de formulas con base de leches vegetales y son tan nutritivas y saludables como las que contienen base de leche animal.

 

Y por ultimo esta la dieta libre de leche. La mayoría del mundo no toma leche y obtienen calcio satisfactoriamente de otros alimentos. Almendras, amaranto, fríjol pinto y negro, brócoli, repollo, garbanzo, coliflor, berza, flor dientes de león, higos, avellanas, col verde, escarolas, puerro, melaza, ocra, aceitunas, cacahuates, perejil, pistachos, uva pasas, ajonjolí, espinacas, semillas de girasol, berros, son tan solo algunos de los alimentos que contienen cantidades considerables de calcio que nuestro organismo puede absorber y que podemos disfrutar.

 

Fuente: www.ecoportal.net

Alerta ONU grave crisis humanitaria en Yemen por falta de alimentos

 

 

Roma.- Más de la mitad de la población yemení no tiene acceso seguro a los alimentos, lo que pone de manifiesto “la gran magnitud de la crisis humanitaria” en el país a raíz del conflicto, alertó hoy en un comunicado la ONU.

 

Según el último análisis de varias agencias de Naciones Unidas y otros socios, al menos 7 millones de personas viven en una situación de “emergencia” alimentaria, un 15 % más que hace un año, mientras que otros 7,1 millones están en “crisis”.

Se calcula que 19 de las 22 provincias yemeníes sufren inseguridad alimentaria “severa” y algunas de ellas tienen hasta un 70 % de su población luchando para buscar alimentos.

 

La malnutrición aguda ha alcanzado niveles alarmantes en la mayoría de las provincias, llegando al 25,1 % en Taiz y 21,7 % en Al Hodeida, y para prevenirla unos 3 millones de menores de cinco años y mujeres embarazadas o lactantes requieren ayuda en todo el país.

 

La ONU advirtió de que la situación en esas zonas se verá probablemente deteriorada si el conflicto persiste y reclamó más fondos para atender a la población.

 

Los resultados del estudio “muestran claramente la gran magnitud de la crisis humanitaria en el Yemen, una de las peores crisis en el mundo y que sigue empeorando”, afirmó el coordinador humanitaria de Naciones Unidas para el país, Jamie McGoldrick.

 

Los cortes en el suministro de combustible y las restricciones a las importaciones han reducido la disponibilidad de productos básicos en el país, que compra del exterior alrededor del 90 % de esos alimentos.

 

Las importaciones de alimentos y combustible se situaron en marzo pasado en su nivel más bajo desde octubre, satisfaciendo apenas el 12 % de las necesidades de combustible del país.

 

Además, los precios domésticos del trigo fueron hasta un 15 % más altos en mayo en comparación con los niveles anteriores a la crisis, pese a la disminución de los precios internacionales en los últimos meses.

 

La falta de semillas y fertilizantes ha paralizado la producción agrícola en todo el país, donde cerca de la mitad de la población se gana la vida en el sector primario.

 

Al desplazamiento de la población y el acceso limitado a las tierras de cultivos y las zonas de pesca se sumaron factores naturales que pusieron en mayor dificultad a las comunidades, como los dos ciclones de noviembre pasado, y las inundaciones y las plagas de langosta registradas en abril.

 

El conflicto yemení se vio agravado en marzo de 2015 con la intervención de una coalición árabe liderada por Arabia Saudí que apoya al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi en su lucha contra los hutíes y sus aliados, fieles al exmandatario Ali Abdalá Saleh.

 

 

Fuente: www.elsoldemexico.com.mx

Por qué empezar a beber vino orgánico

Tomar una copita de vino de vez en cuando no está reñido con hacerlo de forma ecológica. Afortunadamente, en alimentos, bebidas y bienes que usamos a diario ha proliferado bastante la industria eco y orgánica en los últimos años, lo que ofrece como resultado unos productos más naturales, saludables y más respetuosos con el medio ambiente. El vino es uno de ellos.

 

 

 

Qué es el vino orgánico

 

Se trata de un tipo de vino hecho a partir de uvas que han crecido sin ningún contacto con químicos artificiales y químicos, como las que se utilizan en el proceso de elaboración del vino tradicional, sirvan como ejemplo herbicidas y pesticidas. Para que las plagas no se extiendan y arruinen el proceso, los granjeros orgánicos lo que hacen es trabajar con la naturaleza, en lugar de contra ella, conociendo y aplicando la biodiversidad del viñedo. Por ejemplo, cultivan determinadas plantas para que sirvan de hábitat natural a los insectos y así estos no dañan las viñas, o ponen a pequeños grupos de ovejas en los viñedos para que se coman las hierbas. De esta forma, en el propio viñedo se crea un ecosistema natural que se regula autónomamente, combate sus problemas y elimina la necesidad de usar químicos y elementos tóxicos.

 

Obviamente, este proceso 100% natural nos va a dar como resultado una materia prima, las uvas, mucho más saludable y con mejor sabor para la posterior elaboración del vino. 

 

Esto no significa, sin embargo, que el vino esté libre de conservantes. A veces, se usan algunos de ellos, incluso procedente de animales, por lo que, si estás leyendo esto y eres vegano, que elijas un vino orgánico no significa que éste sea apto para veganos, aunque la información la encontrarás en la etiqueta.

 

  

Razones por las que consumir vino orgánico

 

Entre los motivos más importantes para beber vino orgánico están:

 

– Estaremos cuidando y mimando nuestro cuerpo al darle un producto hecho con materias primas que han crecido de forma natural y no rociadas con químicos.

 

– Estaremos más comprometidos con el medio ambiente porque los pesticidas y químicos dañan a la atmósfera y destruyen el ecosistema natural.

 

– El sabor es mucho mejor, según expertos, porque sentimos el gusto natural de la uva. Si quieres comprobarlo, puedes comprar un vino tradicional y otro orgánico y hacer la prueba. Sin embargo, como todo, es cuestión de gustos y del productor que haga el vino.

 

– Nos da menos resaca al día siguiente. El vino contiene dióxido sulfúrico, un conservante que lo protege de bacterias. Este dióxido es una de las cosas que causan malestar al día siguiente y el vino certificado orgánico contiene menos cantidad que el normal, alrededor de la mitad (100 ppm sulfitos es lo máximo permitido en vinos orgánicos). De todas formas, si realmente quieres evitar este conservante, también encontrarás en el mercado vinos orgánicos totalmente libros de sulfitos.

 

 

 

A pesar de que el vino orgánico es más beneficioso para la salud que el tradicional por las razones explicadas, no olvidemos que eso no significa que no vaya a causarnos daños en el organismo. Es una bebida alcohólica y, como tal, beberla en exceso nos hará sentir malestar.

 

Por qué el vino orgánico es bueno para el medio ambiente

 

Por varias razones, en primer lugar ayuda a proteger la calidad del agua. Está demostrado que los químicos y los pesticidas contaminan al importantísima agua, los ríos, lagos y mares, y pueden llegar al agua que bebemos a diario. Eligiendo alimentos orgánicos, lo estamos protegiendo.

  

También ayudamos a ahorrar energía. Los vinos tradicionales se cultivan usando nuevas máquinas que usan grandes cantidades de petróleo, gastan energía y contaminan el aire, algo que ahorramos si usamos el propio ecosistema en los viñedos.

 

Además, numerosos estudios han relacionado los pesticidas con la aparición de enfermedades como cáncer. Si el vino orgánico se impone algún día como fuerte opción y los productores empiezan a trabajar en este método, los agricultores no estarán expuestos tantas horas a los pesticidas y, por tanto, estaremos preservando su salud.

 

 

Cómo saber si el vino que compramos es realmente orgánico

 

Como lo “orgánico” está de moda, no faltan las empresas que anuncian este tipo de vino u otras bebidas alcohólicas, pero sin ofrecer certificación. Debes fijarte en si está certificado con etiqueta orgánica. Esta etiqueta la proporciona una organización que nada tiene que ver con el agricultor o la empresa totalmente independiente que audita los viñedos y aprueba o no el hecho de que estén cultivados totalmente libre de químicos. Aunque a veces hemos visto que hay productores que venden productos orgánicos sin certificación, es posible que no sea tan natural como dicen.

 

Por qué tan poca gente compra vino orgánico

 

A pesar de sus ventajas, y de que mucha gente asegura que su sabor es más intenso, el vino orgánico no está muy extendido aún a nivel mundial (1-2% el consumo mundial) ni en España, donde representa el 0,15% de la venta de vino. El principal motivo, como ocurre con todos los productos orgánicos, es el precio. Con la ayuda de químicos y conservantes, resulta menos costoso producir un vino normal, por lo que el proceso orgánico es más lento y eso hace que se venda a un precio mayor (aunque también debemos saber cuánto se puede pagar por un vino).

 

 

El precio de los vinos ecológicos suele ser mayor, pero a medida que crece la demanda, precios más bajos son más fáciles de encontrar y, una vez sepamos cómo comprarlos, estaremos apostando por un producto más rico, más singular y ecológico, además de estar dando un importante regalo a nuestra salud y a la de nuestros amigos.

 

Fuente: www.ecologiaverde.com

Legumbres para salvar el planeta

La ONU declaró a 2016 como el Año Internacional de las Legumbres, poniendo el acento en un alimento cuyas propiedades podrían reemplazar a la carne, ahorrando grandes cantidades de CO2 y mejorando la salud humana.

 

 

 

De acuerdo con el Acuerdo de París para reducir las emisiones de gases invernadero y limitar el calentamiento global a un aumento debajo de los dos grados de temperatura, el mundo está esperando ver cómo los gobiernos y la industria ponen en práctica sus promesas. Pero no es necesario dejar todo en sus manos. Para aportar nuestro grano de arena a la lucha contra el calentamiento global, uno de los primeros pasos podría ser cambiar nuestra forma de alimentarnos. Una estrategia muy efectiva, especialmente si somos carnívoros. Buscar fuentes verdes de proteína es un buen comienzo. La huella de carbono de la carne que se consume en el planeta es escalofriante: un kilogramo de carne vacuna produce 27 toneladas de gases equivalentes al CO2. La carne de cordero es aún peor, produciendo 39 toneladas.

 

¿Qué pasaría si consumimos más legumbres en lugar de carne? Un kilogramo de lentejas, por ejemplo, produce solo 0,9 toneladas. Las legumbres son una fuente de proteína alternativa y viable para casi toda la gente en todo el mundo. “Las legumbres son una gran fuente de proteína que puede usarse en lugar de la carne para reducir la huella de carbono de cada ser humano”, explicó a DW Holly Templar, de la organización Amigos de la Tierra de Bristol, Reino Unido. “Las legumbres podrían tener un papel clave en el objetivo de reducir las emisiones de gases invernadero en la industria alimentaria”.

 

Muy buenas para el planeta

 

Hace una década, las Naciones Unidas publicaron cifras que demuestran cómo la industria de la carne es responsable de producir más gases invernadero que todo el sector global del transporte. Con la decisión de promover un cambio, la ONU declaró a 2016 como el Año Internacional de las Legumbres, colocando el foco en los frijoles, habas, lentejas y toda una gran variedad de esos vegetales para mejorar la salud de las personas y la sostenibilidad medioambiental.

 

 

 

No solo se trata de que las legumbres dejen una huella de carbono mínima, sino que también necesitan menos agua para su cultivo. Un gramo de proteína requiere solo 19 litros de agua, mientras la misma cantidad de proteína cárnica precisa 112 litros.

 

Y las legumbres rinden mucha más proteína por kilómetro cuadrado, lo que significa que es posible extraer más alimento de las tierras de cultivo ya existentes, sin tener que destruir más bosques, selvas ni campos. Cultivar legumbres incluso enriquece los cultivos, ya que los agricultores pueden utilizarlas para fijar el nitrógeno, clave de la fertilidad, a los suelos. El nitrógeno también alimenta a microbios que mejoran la salud del suelo, es decir, que las legumbres propician tierras de cultivo de mayor calidad y reducen la necesidad de usar fertilizantes.

 

Bueno para la Tierra, bueno para la gente

 

Lo que es bueno para nuestro planeta también es bueno para nosotros. Para combatir la obesidad, las organizaciones de salud de todo el mundo recomiendan comer legumbres como parte de la dieta cotidiana. Los porotos y las lentejas son una importante fuente de hierro y fibra. Además, reducen el riesgo cardíaco y la diabetes tipo II. Como si eso fuera poco, también ayudan a controlar el colesterol.

 

“Actualmente están aumentando los niveles de obesidad, de diabetes tipo II y de enfermedades cardiovasculares, así como de varios tipos de cáncer. Y se ha comprobado que una dieta vegana de buena calidad puede prevenir esos males e incluso mejorar la calidad de vida de los enfermos”, dijo Jane Easton, coordinadora de cocina de la campaña vegana Viva! a DW.

 

 

 

Pero, ¿deberíamos abandonar del todo las proteínas animales a favor de las “súper legumbres”? La realidad es que no siempre es posible pasar de la producción de carne o lácteos al cultivo de vegetales, señaló James Small, presidente regional de la Unión de Granjeros de Gran Bretaña, en entrevista con DW. Small argumentó que la ganadería se adapta a ciertas regiones mejor que la agricultura. Y que solo si los consumidores quieren comprar más vegetales que carne, la industria se orientará hacia un cambio. “Los agricultores producen para el mercado”, dijo Small. “Si los consumidores demandan algo, los productores deberán responder a esa demanda, ya sea aquí, en Reino Unido, o a escala global”.

 

Las legumbres han sido un elemento básico en la dieta humana durante miles de años. Y seguirán siendo la mayor fuente de proteínas para miles de millones de personas en todo el planeta. Sin embargo, desde hace algunos años, debido a que la producción agrícola global se expandió masivamente para satisfacer el aumento de la demanda del crecimiento de la población, el cultivo de legumbres quedó atrás para dar paso a otros cultivos.

 

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), entre 1961 y 2012 la producción acumulativa mundial de maíz, trigo, arroz y soja aumentó de un 200 por ciento a un 800 por ciento, mientras la de las legumbres solo creció un 59 por ciento.

 

Muchos de esos granos se usan para alimentar ganado, en parte porque al aumentar la salud de la población mundial, a menudo cambian las costumbres alimenticias y la dieta ya no se basa en vegetales, sino en productos cárnicos y lácteos. Con frecuencia las legumbres son vistas en los países en desarrollo como “alimento de los pobres”, y en los países industrializados parece haberse desarrollado una adicción a las comidas con carne y a los alimentos procesados. Las legumbres se asocian con un tiempo más largo de cocción y falta la inspiración para cocinar nuevas recetas. Pero es posible, con un poco de creatividad, probar nuevos platos en los que las legumbres sean el elemento principal: guisos, pasteles, postres y hasta mayonesa, sin huevo y sin colesterol. Solo hay que animarse.

 

Fuente: www.dw.com

No, ¨La Ciencia¨ no ha confirmado que los transgénicos son seguros

Hace pocos días, El País publicaba un artículo titulado “La ciencia confirma que los transgénicos son igual de sanos que el resto de alimentos”, que comentaba el último informe de la National Academy of Sciences, titulado “Genetically Engineered Crops: Experiences and Prospects”. Sin embargo, una vez más, el informe pinta un panorama muy diferente al de los titulares.

 

 

a: dado que la mayoría de la cobertura al informe de la NAS, incluida la del País, se han centrado en los efectos para la salud, que parece ser el tema más preocupante para una mayoría y que el presente artículo ya es suficientemente largo como es, este se centrará en la parte del informe que trata dichos efectos para la salud, sin entrar en aspectos ambientales, agronómicos o en la evaluación de las nuevas técnicas de mejora vegetal]

 

Para empezar, la NAS no mantiene una posición “paraguas” respecto a la seguridad de los transgénicos, dado que reconoce, como tantos otros organismos internacionales, que hacer algo así es imposible dado que la misma técnica puede producir efectos diferentes e impredecibles en cada caso. El comité señala que se le ha solicitado enérgicamente una respuesta al público sencilla, general y autoritaria respecto a los cultivos transgénicos, y que dada la complejidad de las cuestiones relativas a la ingeniería genética, no les ha parecido apropiado darla. A continuación, en un documento de más de 400 páginas, el comité desarrolla su visión al respecto que, si bien resulta más favorable al uso de OMG en agricultura que la de la mayoría de grupos ecologistas, es también muchísimo más conservadora que la de muchos de sus defensores (incluido El País). En lugar de “la ciencia ha confirmado que los transgénicos son seguros”, el informe podría haberse resumido como “no hemos encontrado lo que no hemos buscado”.

 

Cabe reseñar que la posición del comité, a juzgar al menos por los procedimientos descritos en el documento, destaca por su respeto a las distintas visiones en lo referente a un tema tan complejo, así como el esfuerzo activo por evitar distintos tipos de sesgos posibles. No obstante, un sesgo importante que conviene tener en cuenta al leer el documento es el de la relación de varios de sus miembros con importantes empresas biotecnológicas y sus organizaciones asociadas, empezando por la propia directora del estudio, Kara Laney, que trabajó anteriormente en la International Food & Agricultural Trade Policy Council (financiada por Monsanto); la organización Food and Water Watch recoge relaciones laborales pasadas de al menos doce de los veintidós miembros que han participado en el comité con las principales empresas biotecnológicas mundiales u organizaciones financiadas por estas.i Sin ser esta una posición que desmerezca a los autores del estudio, sí es una que debe ser conocida por quienes nos acercamos a él.

 

El informe de la NAS, al igual que en otras ocasiones, presenta un notable efecto “sándwich”: varios capítulos señalando posibles riesgos y problemas percibidos, limitaciones de las investigaciones hasta la fecha y motivos para la precaución, rodeados por un capítulo inicial y final que muestran una visión mucho más favorable, que suele ser la rescatada, sin matices, por los principales medios de comunicación y agencias de relaciones públicas.

 

Este efecto viene señalándose ya desde el informe de la NAS de 1989, que fue utilizado a su vez para justificar un consenso científico sobre la seguridad de los transgénicos, incluso cuando el texto en sí limitaba su propio alcance a los cultivos y microorganismos experimentales de EEUU (sin incluir siquiera Hawaii o Puerto Rico, al encontrarse fuera del continente): este era un documento, además, que consideraba únicamente los posibles efectos ambientales, dado que no existían estudios sobre los posibles efectos para la salud. Esto no impidió que numerosas fuentes ampliasen este ámbito a la generalidad de aplicaciones de la ingeniería genética, que quedaban desde entonces bautizadas por “la ciencia” como “seguras”.

 

La ampliación artificial de las áreas de consenso científico viene dándose desde que surgieron las primeras aplicaciones de la ingeniería genética: ya en 1981 había quien decía que los transgénicos en general eran seguros y que había consenso al respecto, incluso cuando sólo se había llevado a cabo un experimento con una cepa debilitada de E. coli e incluso este había suscitado sospechas.ii La afirmación de que el consenso científico respecto a la seguridad de los transgénicos es total continúa hasta nuestros días, aun siendo esta manifiestamente falsa. Un manifiesto firmado por cientos de científicos a nivel mundial pone de relieve que (incluso aunque estuvieran equivocados al dudar sobre la seguridad de los transgénicos) el supuesto consenso científico no existe.iii

 

La falta de ensayos pre-comercialización que pudieran limitar los efectos imprevistos derivados de la transgénesis fue tal que la primera autorización para el cultivo a campo abierto de un tipo de maíz transgénico, en el año 1980, se otorgó años antes de que se hubiera conseguido la primera planta de maíz transgénica (no digamos realizar ensayos con ella).iv En los inicios de esta tecnología abundaban quienes argumentaban que la naturaleza estaba ya tan regulada que no había nichos para organismos nuevos, por lo que cualquier OMG moriría sin intervención humana, que los transgénicos agrícolas serían incapaces de cruzarse o que cualquier microorganismo o virus modificado genéticamente sería seguro si el parental era seguro.v Al igual que hoy, muchas de estas afirmaciones se realizaban sin que existiesen estudios que las respaldasen (y han demostrado, con el tiempo, ser falsas).

 

La falta de consenso científico y la posibilidad de efectos inesperados debido al proceso de ingeniería genética son aspectos reconocidos y tratados por el informe. Respecto a estos efectos inesperados, al igual que en su anterior informe, señala que estos también pueden darse en algunas técnicas consideradas dentro de la mejora convencional, como sería la mutagénesis inducida por radiación o exposición a sustancias químicas mutagénicas (en adelante, mutagénesis).

 

Esta es una técnica cuya utilización se remonta a mediados del siglo XX, muy ligada a la generación de nuevas variedades de élite desde la Revolución Verde, y cuyos posibles efectos adversos no han sido estudiados. Al redactar la Directiva sobre OMG 2001/18 la UE determinó que estos organismos se consideraban OMG, pero que no era necesario que se los sometiera a ensayos pre-comercialización ni que fueran etiquetados debido a su historial de uso seguro. Si esa decisión fue adecuada, si se puede considerar 50 años como un historial de uso seguro y si sería posible después de este tiempo evaluar los posibles efectos que hayan tenido estos cultivos es algo que escapa al ámbito de este artículo.vi En cualquier caso, el informe de la NAS de 2004 señala que tanto la mutagénesis como las distintas técnicas utilizadas para la transgénesis provocan cambios por todo el genoma a niveles mucho mayores que otras técnicas de mejora vegetal “clásica”. Resulta confuso que en algunas afirmaciones se meta en el mismo saco a toda la mejora vegetal (incluyendo mutagénesis, que da lugar a OMG), habiendo como hay una diferencia tan grande entre una técnica y todas las demás.

 

El informe identifica dos fuentes de diferencias no intencionadas relacionadas con la ingeniería genética que podrían afectar a la seguridad alimentaria:

 

Efectos imprevistos de los cambios genéticos introducidos sobre otras características del alimento (por ejemplo, la presencia o aumento de un compuesto en la célula vegetal puede provocar cambios en el metabolismo de la planta que afecten a la abundancia de otros compuestos)

 

Efectos imprevistos asociados con el proceso de ingeniería genética (por ejemplo, cambios en el ADN resultantes de la fase de cultivo celular).

 

Es decir, el rasgo que se introduce puede tener más efectos de los que se esperaba que tuviera, o el propio proceso de transformación de la planta y cultivo celular puede producir cambios en otros lugares del genoma.vii Al referirse a los cambios derivados del cultivo celular, el informe hace referencia tanto a cambios genéticos como epigenéticos: resulta interesante señalar que, al igual que hace unos años no nos habríamos planteado el detectar este tipo de cambios epigenéticos (es más, lo que aún sabemos sobre epigenética parece ser, según los propios investigadores, sorprendentemente pocoviii) es posible que haya nuevos “niveles” enteros de regulación que aún no hemos descubierto, y respecto a los cuales, evidentemente, no es posible medir los impactos con la técnica actual.

 

Dado que estos efectos pueden producirse al utilizar estas técnicas, la siguiente pregunta lógica es si nuestros métodos para detectarlos y evitarlos son suficientes. La idea de que los alimentos transgénicos están analizados de una forma muy estricta y exhaustiva está muy extendida; sin embargo, los controles realizados en la actualidad tienen deficiencias no corregidas, que el informe señala. Algunas de ellas son:

 

Al hablar de un caso concreto de evaluación de un cultivo Bt, señala que no es la EPA (organismo gubernamental) quien realiza los ensayos, sino que los realiza la empresa y le envía a la EPA sus resultados (lo mismo ocurre en la UE con la EFSA). Los datos brutos de este tipo de estudios no son publicados ni están disponibles para la comunidad científica y el público general. De hecho, el comité señala que ni siquiera ellos han tenido acceso a estos datos (que están protegidos por secreto comercial). (Comentario al informe: esto implica que para que se hubieran encontrado efectos adversos en un ensayo pre-comercialización sería la propia empresa la que tendría que haber detectado este efecto, haberlo reconocido, registrado y enviado a la agencia gubernamental correspondiente. Esto no tendría ningún sentido desde un punto de vista comercial. Lo más lógico sería que si un producto hubiese mostrado algún efecto adverso en los ensayos pre-comercialización la empresa simplemente hubiese retirado la solicitud, y nunca nos hubiese llegado noticia de este efecto; o, si este efecto hubiera sido sutil y no detectado por los métodos utilizados [o escogidos] que el producto hubiese pasado los ensayos y entrado a la cadena alimentaria.)

 

Los protocolos aceptados internacionalmente utilizan muestras pequeñas con un poder estadístico limitado, que podrían no ser capaces de detectar diferencias entre tratamientos o encontrar diferencias estadísticamente significativas que no se consideren biológicamente relevantes.

 

Los datos procedentes de estudiar al ganado vacuno durante largos períodos de tiempo, aunque no señalan efectos adversos, no pueden servir como estudios de posibles efectos en los humanos en períodos crónicos, entre otras cosas por ser estos animales sacrificados jóvenes.

 

Respecto a la evaluación a priori de cambios en los niveles de sustancias tóxicas “conocidas”: “se comprenden las propiedades tóxicas de algunos compuestos vegetales, pero la mayoría no han sido estudiados”.

 

La detección de alergias a proteínas nuevas (tanto producidas por el gen introducido como por un gen diferente que haya sido modificado durante el proceso de transformación/cultivo celular) no puede garantizarse con los métodos utilizados actualmente, para lo que serían necesarios estudios post-comercialización.

 

En los estudios realizados se han encontrado diferencias entre los animales alimentados con pienso que contenía transgénicos y los alimentados con piensos que no los contenían; estas diferencias eran estadísticamente significativas (es decir, no se debían al azar sino al tratamiento), pero no se consideraron biológicamente relevantes. Sin embargo, no se había definido de antemano qué se consideraría “biológicamente relevante”, y no se calculaba la potencia estadística de los estudios. Las diferencias encontradas podrían haber significado que existían efectos adversos, pero la metodología no permitía detectarlos. Es decir, el informe está en lo correcto al decir que “no se han detectado efectos adversos” (y también los titulares), pero también señala que esto no quiere decir que no existan. En uno de los casos que describe el informe, de hecho, se realizó un ensayo de alimentación con un tipo de arroz en el que se había introducido un gen para una proteína de toxicidad conocida (como control positivo), sin que se detectaran efectos adversos. Ante esto, el informe señala la necesidad de realizar más estudios con una metodología corregida: los estudios realizados hasta la fecha, aunque no se puede decir que señalen efectos adversos, tampoco permiten obtener datos concluyentes respecto a seguridad.

 

Con los datos y estudios disponibles actualmente no pueden obtenerse conclusiones sobre los posibles efectos a largo plazo en la población humana. Aun así, y debido a la preocupación detectada en los testimonios recogidos, el comité se preocupa de utilizar los datos disponibles (que, señala, son insuficientes y no pueden utilizarse para obtener datos concluyentes) para detectar posibles cambios en la incidencia de distintas enfermedades crónicas. No obstante, tal y como señalan, esta es una aproximación muy somera a la detección de estos problemas. Para detectarlos en la realidad harían falta estudios post-comercialización que controlasen un gran número de variables, intentando que la única diferencia entre unos grupos y otros fuera el consumo o no de alimentos (o de un determinado alimento) transgénicos.

 

Varios de estos comentarios, pero especialmente este último, nos llevan al que podría ser uno de los puntos clave de la disensión: los estudios que se están haciendo no son adecuados para poder garantizar la seguridad (entendida como un nivel de garantía similar al que hemos tenido con los alimentos no obtenidos mediante técnicas con una probabilidad alta de generar efectos imprevistos), pero garantizar la seguridad estaría entre muy caro e imposible. En varios puntos del informe se habla sobre “riesgo aceptable”: ¿quién decide qué riesgo está dispuesta a aceptar una población? ¿es esta una decisión necesariamente científica? Es lógico que la decisión debe apoyarse en datos científicos, entre otras cosas, pero esto no implica que todo el proceso de toma de decisiones se encuadre en este ámbito.ix)

 

La postura del informe, y donde se desmarca de la postura ecologista, es que ante esta situación lo mejor que podemos hacer es seguir comercializando estos alimentos como hasta ahora, poniendo quizá algunos medios técnicos más para detectar esos posibles efectos adversos, y esperando que si detectamos alguno de estos efectos el alimento se pueda retirar. Este balance precaución-riesgo ha sido el que se ha escogido durante años, y el que se ha seguido con pesticidas, sustancias químicas de síntesis, etc. El siglo XX recoge varios casos de productos y tecnologías para las que los científicos “no detectaban efectos adversos” (a veces de forma honesta y a veces no), y que eran buenas hasta que dejaron de serlo. Con los propios transgénicos, este balance es el que ha llevado a situaciones como la de la proliferación de malas hierbas tolerantes a glifosato como la que señala el informe, o a casos de propagación de transgenes en la naturaleza “que nunca iban a ocurrir”. Es el balance (salvando las distancias) que nos ha llevado a no reconocer globalmente el cambio climático hasta muy tarde.

 

Una visión alternativa sería la de limitar estas técnicas a ámbitos confinados (con niveles de confinamiento, control e información verdaderamente efectivos), en donde la investigación científica pueda llevarnos a un escenario en el que conozcamos lo suficiente los sistemas vivos como para que esos efectos “imprevistos e impredecibles” dejen de serlo. En estos ámbitos confinados, las consecuencias de utilizar un OMG, buenas y malas, afectarían sólo a quien toma la decisión de utilizarlo (por ejemplo, un enfermo que quiere utilizar insulina producida por un organismo recombinante). Mientras tanto, existen alternativas para que la agricultura pueda avanzar y hacer frente a los desafíos que tenemos por delante, sin necesidad de arriesgarnos a sumarle a estos desafíos el tener que seguir apagando fuegos.

 

Notas

 

I Más información y referencias en Food & Water Watch, “Under the Influence: The National Research Council and GMOs”. Mayo de 2016. Disponible en: http://www.foodandwaterwatch.org/sites/default/files/ib_1605_nrcinfluence-final-web_0.pdf

 

ii Ver minutas del Large Scale Review Working Group of the RAC, 22 de abril de 1981, in US Department of Health and Human Services (1982)

 

iii ENSSER, “No scientific consensus on GMO safety”. http://www.ensser.org/increasing-public-information/no-scientific-consensus-on-gmo-safety/

 

iv Jones, Mary Ellen. “Politically corrected science: The early negotiation of US Agricultural Biotechnology Policy”, Virginia Polytechnic Institute (1999), 63.

 

V Entrevista con el Dr. Arnold Foudin, Vicedirector de Autorizaciones en Biotecnología de APHIS, USDA, Washington (1997) citado por Jones, op.cit.

 

vi Para un desarrollo más largo de esta cuestión, así como referencias al respecto, consultar http://www.observatorio-omg.org/mitos-y-realidades-de-los-omg/1-t%C3%A9cnicas-de-ingenier%C3%ADa-gen%C3%A9tica/mito-13-la-transg%C3%A9nesis-no-es-m%C3%A1s

 

vii Para un desarrollo más largo de esta cuestión, así como referencias al respecto, consultar http://www.observatorio-omg.org/mitos-y-realidades-de-los-omg/1-t%C3%A9cnicas-de-ingenier%C3%ADa-gen%C3%A9tica/mito-12-la-ingenier%C3%ADa-gen%C3%A9tica-es

 

viii Ledford, Heidi. Epigenetics: The genome unwrapped. Nature 528, S12–S13 Disponible en: http://www.nature.com/nature/journal/v528/n7580_supp/full/528S12a.html

 

ix Este tema ha sido ampliamente debatido en otros lugares. Una reflexión interesante puede encontrarse en el documento \\\\\\\\\\\\\\\"Textos para un debate en Cuba\\\\\\\\\\\\\\\", disponible gratuitamente en http://www.observatorio-omg.org/content/textos-para-un-debate-en-cuba

 

 

Fuente: www.ecoportal.net

Méxicanos comen menos tortilla, pero sigue en la dieta básica

El consumo de tortilla de maíz entre los mexicanos cayó 40 por ciento en las tres últimas décadas, pero ese alimento sigue siendo básico en la rica y diversa gastronomía nacional.

 

 

La baja en el consumo de la tortilla se debe al cambio de hábitos, la aparición de nuevos alimentos de trigo y de comida industrializada, así como ahora ya no se hace con granos de maíz, sino con harinas industrializadas, entre otros factores.

 

No obstante, el país produce anualmente 22 mil millones de toneladas de maíz blanco, cantidad más que suficiente para el consumo de la población, según Rafael Mier, fundador de la organización Tortilla de Maíz Mexicana.

 

Aseguró que la producción nacional hace innecesario apostar por el maíz transgénico para el consumo humano, un tema que ha sido debate en las últimas décadas y que hoy retoma el diario El Sol de México.

 

La tortilla tradicional se compone de sólo tres ingredientes: maíz, agua y sal, y aunque el maíz transgénico busca venderse como una solución al hambre, no lo es, subrayó Mier durante la charla "Hablemos de tortillas", realizada en la Universidad Iberoamericana.

 

El consumo personal promedio de tortillas en México es de 75 a 80 kilos al año, apuntó.

 

Otro dato relevante de su conferencia es que cerca del 95 por ciento del maíz amarillo de Estados Unidos es transgénico, y aproximadamente cinco por ciento de este llega a México para el consumo de los habitantes.

 

En México existen 59 "razas" de maíz nativas, las cuales se han desarrollado gracias a la variedad climatológica y geográfica del país. Sin embargo, especies como el maíz palomero mexicano, que ya no se produce aquí y se importa en su totalidad desde Estados Unidos, está en peligro de extinción.

 

Fuente: www.prensa-latina.cu

Comer restos: jóvenes alemanes contra el despilfarro de alimentos

Berlín.- Los once millones de toneladas de alimentos aún comestibles que se tiran cada año en Alemania a la basura han suscitado variadas iniciativas en el país, con el fin de aprovechar los productos “feos” o a punto de caducar e incluso los restos que dejan los estudiantes en la bandeja de la cantina.

 

 

Según el último informe del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas, alrededor de 795 millones de personas en el mundo -casi una de cada nueve- no tienen suficientes alimentos para llevar una vida saludable y activa.

 

De éstas, 3,1 millones son menores de cinco años, cifra que, de acuerdo con Acción contra el Hambre, supone que 8.500 niños mueren al día por causas relacionadas con la desnutrición.

 

Estos datos llegaron hace tiempo a la conciencia de personas como el berlinés Raphael Fellmer, quien a principios de 2012 decidió crear un sistema de recogida de excedentes que, con el tiempo, creció y acabó llamándose “foodsharing.de”.

 

Esta iniciativa puso en contacto a personas interesadas en rescatar “alimentos en un estado no vendible” y en recuperar excedentes de supermercados, panaderías, mercados, restaurantes o particulares.

 

“El objetivo es simple: concienciar a la gente sobre la cantidad de comida que se tira y que todavía se puede aprovechar”, explica Fellmer.

 

Hace tres años comenzaron a colocar los alimentos “rescatados” en neveras y estantes, situados tanto en lugares públicos como en escuelas, empresas, iglesias y universidades.

 

La organización ya tiene en Alemania, Austria y Suiza cerca de 350 puntos solidarios, en los que más de 2.500 negocios de comida y varios miles de voluntarios, previamente registrados, dejan y cogen alimentos para compartirlos.

 

El proyecto se está expandiendo a España, donde ya hay dos neveras en funcionamiento, y también, a otros países, como Italia o la India, aunque no ha estado exento de trabas.

 

“En Berlín han cerrado una nevera porque dicen que no cumple con los requisitos sanitarios, pero ya se han recogido más de 30.000 firmas para reabrirla. Y en Murcia (España) también ha habido problemas”, admite Fellmer, que lamenta que se quiera regular como un negocio algo que no lo es.

 

Más al sur, en Friburgo, el problema del despilfarro de alimentos ha dado lugar a un movimiento reivindicativo que, aunque por el momento sólo agrupa a unos cuarenta estudiantes, ha ocupado ya espacio en los principales medios del país.

 

Conocidos como “Bänderer”, comen de las sobras que otros estudiantes dejan en las bandejas de la cafetería de la universidad.

 

“No es una cuestión de dinero, es una forma de reivindicación política”, explicaba al diario “Badische Zeitung” Renate Heyberger, vicepresidenta de Studentenwerk de Friburgo, encargada de gestionar la cantina de la universidad.

 

Para este verano, el centro prevé ofrecer porciones de comida más pequeñas.

 

Frente a esta iniciativa, otros jóvenes han visto la forma de hacer negocio y demostrar que muchos productos rechazados son comestibles; lo hacen en el restaurante “Restlos Glücklich!” (Feliz sin restos) en Berlín.

 

Basándose en una idea danesa y gracias a la financiación colectiva, un grupo de amigos abrió este mes un local que utiliza productos que muchos establecimientos descartan por no cumplir con las normas estéticas.

 

El restaurante, que espera tener local propio el próximo mes de junio, abre viernes y sábados y elabora su menú dependiendo de los alimentos que reciben.

 

Ensalada de zanahorias fritas, verduras a la parrilla, papaya y picatostes; una sopa de boniato y jengibre con chips de hierbas o un pastel de arándanos con crema de granada son algunos de los platos que elabora el chef, Daniel Roick, de 27 años.

 

Con precios que oscilan de los 6 euros el plato a los 19 el menú completo, la recaudación va destinada a pagar al cocinero y a los encargados del restaurante, en el que trabajan varios voluntarios.

 

La administración mira a veces con recelo estas iniciativas, pero los ministros de Consumo de los “Länder” alemanes, reunidos en Düsseldorf, reconocieron esta semana la urgencia de dar pasos.

 

“Necesitamos una estrategia nacional para limitar el inmenso desperdicio de alimentos y además un organismo de coordinación a nivel federal”, subrayó en un comunicado el presidente de turno de la Conferencia de ministros de Consumo, Johannes Remmel.

 

Es necesario actuar tanto por razones económicas y sociales como medioambientales, recalcó tras recordar que, según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), alrededor de un tercio de todos los alimentos producidos en el mundo acaban en la basura.

 

 

Fuente: www.efeverde.com

Más alimentos y menos desechos

Un tercio del alimento que producimos en el mundo nunca llegará a nuestros platos. Estamos hablando de la llamada pérdida postcosecha. Supone un enorme derroche de recursos que podrían ayudar a eliminar el hambre.

 

 

¿Cuántos alimentos de la cosecha terminan realmente en el plato? Cuando se trata de alimentar al mundo, normalmente se suele incrementar la producción de comida, pero se pasa por alto un factor vital: la pérdida poscosecha. Una iniciativa de 116 millones de euros puesta este año en marcha por la Fundación Rockefeller en África pretende combatir el problema.

“En África nos enfrentamos a muchos retos agrarios con respecto a la seguridad alimentaria”, dijo a DW Mamadou Biteye, director de la Fundación Rockefeller para África. “Hay una percepción general de que África está encarando un bache productivo, pero la realidad es que el continente puede alimentarse a sí mismo y produce el 100% de lo que necesita, pero el 60% de la producción se pierde”.

 

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura concluyó en un estudio de 2011 que se pierde un tercio de los alimentos producidos en todo el mundo para consumo humano, es decir, 1.300 millones de toneladas al año. 

 

Derroche de recursos

 

Mientras que en los países desarrollados el peor problema asociado a las pérdidas tras la cosecha es la comida que se desecha, pero podría consumirse, en los países pobres radica en el proceso de producción. La situación es particularmente negativa si se trata de fruta y verdura. En África, la mitad nunca llega al mercado. En general, el 40% de los alimentos básicos se echará a perder.

 

La razón es el almacenamiento inadecuado, pero también los alimentos pueden contaminarse o echarse a perder durante el procesamiento o transporte. Los factores, como la humedad, la temperatura y las plagas juegan un papel importante. Otro problema relevante es también el coste. Las empresas pueden permitirse desarrollar formas innovadoras para deshidratar los alimentos o almacenarlos en contenedores herméticos; los pequeños granjeros, sin embargo, “no disponen de los medios económicos para ello”, dice Prasanta Kalita, directora del Instituto ADM para la Prevención de la Pérdida Poscosecha de la Universidad de Illinois.

 

Más que la seguridad alimentaria

 

Además hay que añadir que, en promedio, los pequeños productores en los países en vías de desarrollo pierden más del 15% de sus ingresos debido a la pérdida poscosecha. Esto afecta a la asombrosa cantidad de 500 millones de granjeros. Para muchos de ellos, el 15% de sus ingresos puede significar la diferencia entre sustentar a sus familias o pasar hambre.

 

Otro aspecto es el impacto que supone para el medio ambiente. “Alrededor del 25% del agua dulce mundial y una quinta parte de la tierra cultivable global se usan para productos que no se consumirán”, dice Biteye. “Tanto el agua como la tierra para el cultivo escasean en muchas partes del mundo y si utilizamos más de ambas cosas para alimentar a la creciente población, significa con frecuencia la destrucción de ecosistemas y biodiversidad en esos lugares.”

 

 

Se invierte sobre todo en productividad

 

La reducción de la pérdida poscosecha proporcionaría muchos beneficios. Parece más que sorprendente que no haya tenido lugar un avance exitoso para solucionar el problema. En parte se debe a que se ha puesto más atención en otros aspectos: “La mayoría de las inversiones en agricultura van dirigidas a mejorar la productividad”, dice Biteye. “Menos del 5% se invierte en evitar pérdidas de poscosecha”.

 

Biyete también hace hincapié en la importancia de la educación: “La gente necesita saber que se pueden reducir y prevenir las pérdidas tras la cosecha. Cuando la gente vea los resultados positivos, entonces también participará”.

 

Fuente: www.dw.com

No habrá más frutas y verduras dañadas con este invento

¿Quién no ha tenido que botar unos bananos que se maduraron mucho antes de alcanzar a comerlos? O, ¿quién no ha tirado a la basura hojas y hojas de lechuga que se dañaron antes de llegar a ser ensalada?

 

 

Si, hay formas estratégicas de almacenar nuestras frutas y verduras para que no se estropeen tan rápido, pero cuando el paso del tiempo viene no hay quien lo detenga. Afortunadamente pronto tendremos una solución para retrasar que los alimentos se llenen de moho tan rápido, incluso a temperatura ambiente. Se trata de una cobertura de seda comestible que protege las frutas y verduras.

 

Un grupo de científicos en Estados Unidos está desarrollando este producto y publicó hace unos días su reporte en Scientific Reports. Los investigadores aseguran que la fibroína de seda (una proteína similar al colágeno) tiene propiedades únicas que le permiten proteger los capullos de oruga cuando están en metamorfosis. Y esas mismas características servirían para evitar que las frutas y verduras se dañen antes de tiempo, según informó IFLScience.

 

Una de las propiedades de la seda es que tiene la capacidad de ser hidrofíbico e hidrofílico, es decir, que alterna ser resistente al agua y atraer agua. Esto asegura que se controle la evaporación del agua, y la crisálida tenga una apropiada dosis de gases como el oxígeno y el dióxido de carbono.

 

Entonces, ¿cómo se aplican estas características a la comida? Los alimentos perecederos se maduran como resultado de la respiración de las células (oxígeno), es por eso que al controlar la evaporación del agua y la difusión de gases se puede evitar que las frutas y verduras se dañen.

 

Para probar su hipótesis el equipo de científicos creó un ‘dip’ de seda en el que sumergieron fresas y bananos para que quedaran cubiertos del forro especial. Luego dejaron las frutasa temperatura ambiente por durante una semana. Los investigadores encontraron que las frutas mantuvieron su firmeza, color y sustancia, mientras que las que dejaron afuera sin la cobertura se dañaron completamente.

 

 

El líder de este estudio, Fiorenzo Omenetto, explicó que la fibroína de seda comestible hizo que las fresas fueran menos permeables al dióxido de carbono y al oxígeno. Esto hace que se retrase significativamente la maduración de las frutas.

 

Este proyecto es importante porque la cobertura de seda podría servir para que dejemos de desperdiciar tanta comida. Según la Organización de Agricultura de la ONU, casi un tercio de toda la comida producida en el mundo se desecha. Y de esa cifra el 50% corresponde a frutas y verduras que se dañan porque las personas no alcanzan a comérselas antes de que se dañen.

 

Esto se da por un proceso llamado ‘deterioro prematuro’ en el cual los alimentos comienzan a madurar desde el momento en que salen de los cultivos hasta que llegan a las neveras o despensas de las personas. Además, los alimentos no siempre se pueden mantener refrigerados mientras se transportan de un lado a otro.

 

 

Fuente: www.enter.co

Reino Unido: Creció 360% el consumo vegano

La motivación principal en esta tendencia que parece imparable son los beneficios para la salud

 

 

Una nueva encuesta llevada a cabo en el Reino Unido ha revelado que el número de personas alimentándose de forma 100 por ciento vegetariana ha subido un 360 por ciento en la última década.

 

La encuesta, se realizó a más de 10 mil personas, siendo la mayor hasta la fecha en Reino Unido para cuantificar el número de personas alimentándose con alternativas a carne, lácteos y huevos.

 

La motivación principal en esta tendencia imparable parece ser los beneficios para la salud. Según los expertos, la alimentación con vegetales y alternativas a la carne se asocia a menores niveles de colesterol y menor incidencia de problemas cardiacos y cáncer. Los problemas medioambientales globales y el maltrato asociado a la industria ganadera son también factores que están generando el cambio de modelo alimentario.

 

La actitud de los británicos hacia la alimentación respetuosa con los animales y el medioambiente está cambiando rápidamente. Un creciente número de cadenas de supermercados ya tienen sus propias líneas de productos alternativos a la carne. A su vez, más y más restaurantes y cafeterías incluyen opciones veganas en su oferta.

 

Predicen que la tendencia seguirá creciendo exponencialmente según los consumidores conozcan la realidad de la industria ganadera y la implicación para la salud del consumo de carne y lácteos.

 

 

Fuente: www.noticiasambientales.com.ar

Dietas saludables deben respetar el medio ambiente: estudio

Las dietas no sólo deben ser beneficiosas para la salud humana, sino también para el medio ambiente, dos aspectos que solo aparecen ligados en las guías nutricionales de unos pocos países, según un estudio difundido en Roma.

 

 

"Las dos cosas están relacionadas. Lo que comemos tiene un impacto masivo en la sostenibilidad del ambiente", sostuvo una de las autoras del informe, Tara Garnett, directora de la Red de investigación sobre el clima y la alimentación (FCRN, por sus siglas en inglés). 

 

Este centro con sede en la Universidad británica de Oxford, en colaboración con la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), publicó un estudio en el que se advierte de que muchos países están "perdiendo la oportunidad" de promover sistemas alimentarios saludables y sostenibles. 

 

Una forma de hacerlo es elaborando recomendaciones nutricionales que conecten la salud humana con el respeto al medio ambiente, lo cual solo han llevado a cabo cuatro de los más de ochenta países que tienen ese tipo de guías. 

 

Se trata de Brasil, Alemania, Suecia y Catar, mientras que Holanda y el Reino Unido han empezado a tomar medidas para considerar la cuestión ambiental. 

 

Las dietas que fomentan la salud con un bajo impacto ambiental se basan, entre otras cosas, en la diversidad de alimentos, el equilibrio entre las necesidades de energía y su consumo, o el procesamiento mínimo de granos, legumbres, frutas y verduras. 

 

También incluyen un consumo "moderado" de carnes, productos lácteos y pescados obtenidos de forma certificada, y "muy limitado" en el caso de alimentos de alto contenido en grasas, azúcar o sal, según el informe. 

 

Garnett recordó que la agricultura contribuye de forma importante al cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la escasez y contaminación de agua, la degradación del suelo y la deforestación. 

 

La población mundial, cuyo crecimiento está haciendo que el impacto ambiental de sus sistemas alimentarios sea mayor, está asimismo "enfermando cada vez más por los problemas de un consumo de alimentos excesivo e inapropiado", según la investigadora. 

 

"Las dietas actualmente son tan malas en la mayoría de países desarrollados que cualquier moderación del consumo de productos animales y cualquier aumento del de legumbres, frutas y verduras será algo bueno para la salud", apuntó. 

 

Por otro lado, en los países con menos ingresos y afectados por el hambre y la desnutrición, los gobiernos no se han ocupado por hacer recomendaciones a favor de la sostenibilidad, según Garnett. 

En África solo cinco Estados tienen guías de nutrición, ninguna vinculada al medio ambiente. 

 

Medir el impacto ambiental, no obstante, es complejo. Según el estudio, los alimentos locales u orgánicos no son necesariamente más respetuosos con el medio ambiente que aquellos producidos en la distancia o a la manera convencional, aunque puedan ser más sostenibles en determinados aspectos. 

 

Así, el transporte aéreo de frutas y verduras está asociado con mayores emisiones de gases de efecto invernadero, pero solo una pequeña parte de su transporte se realiza en avión, por lo que la contribución al cambio climático es relativamente menor. 

 

Frente a esas "contradicciones", Garnett aseguró que lo importante es intentar "maximizar las sinergias y mover a la gente hacia esa dirección".

 

 

Fuente: www.informador.com.mx

Moringa, el ‘árbol de la vida’

Fidel Castro dijo que era el secreto para su buena salud. En el Perú es usada para combatir la desnutrición



Las especulaciones sobre el estado de salud del ex presidente cubano Fidel Castro se han prestado a todo tipo de titulares. Hace 4 años, varios medios llegaron a asegurar que había fallecido víctima de una grave enfermedad intestinal. Lo cierto es que últimamente sus apariciones públicas son más recurrentes. Incluso, hace dos semanas ofreció un discurso en la clausura del congreso del Partido Comunista.

¿Cómo así ha logrado mantener su salud en buen estado a los 89 años? Según el propio Castro, su gran secreto es la moringa, un árbol oriundo de la India que a partir de los 90 empezó a utilizarse con fines médicos debido a los más de 90 compuestos nutricionales que contienen sus hojas. Tal fue el impacto que tuvo está planta en el líder cubano que incluso declaró que su país iba a “producir masivamente” moringa.

Planta milagrosa

En el Perú, la semilla de la moringa entró de manera oficial en 1999. Hoy se cultiva en la costa y se usa principalmente como una herramienta para combatir la desnutrición infantil.

“La hoja deshidratada de la moringa tiene aproximadamente 28% de proteínas. Tiene cobre, hierro, manganeso y otros minerales que la hacen un excelente complemento nutricional”, indicó a El Comercio Jorge Chepote, ingeniero agrónomo. Afirma que la moringa puede consumirse como hoja deshidratada –usada para acompañar platos–, cápsulas, harina y aceite que tiene una gran cantidad de vitamina E, un importante antioxidante.

Respecto a efectos secundarios, el especialista recalca que no se han reportado situaciones severas por el consumo excesivo, pero indica que algunas personas han manifestado leve dolor de estómago. Pero para evitar riesgos, se recomienda en adultos consumir seis gramos de moringa al día, mientras que en niños, 3 gramos.

La moringa es abastecida por algunos proveedores, como Chepote, y la Municipalidad de Santiago de Surco la ofrece en sus comedores populares.


Fuente: elcomercio.pe

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