La víbora que se disfraza de araña para engañar a sus presas

La técnica de las serpientes que se camuflan en su entorno no es siempre suficiente, por eso algunas de ellas recurren a un truco aún más sofisticado: disfrazarse de presa para atrapar mejor a sus propias víctimas. Así actúa la víbora cola de araña, descubierta hace diez años al oeste de Irán.



Para muchos, la víbora cola de araña (Pseudocerastes urarachnoidesis) representa la peor de las pesadillas. Une dos de las mayores fobias que tenemos los humanos: serpientes y arácnidos. Aunque este reptil tiene una apariencia normal, el final de su cola o región caudal adopta la forma y hasta los movimientos de una araña, convirtiéndose en un verdadero señuelo para atraer a sus presas, sobre todo pájaros.

Los movimientos generados por la cola de las serpientes tienen dos principales funciones: sirven de defensa a través de la vibración de la cola y para cazar a través del caudal que se convierte en señuelo o en distracción para las presas, como ocurre por ejemplo con la serpiente de cascabel.

En algunos casos, esta parte final de la cola suele presentar una coloración distinta y más llamativa que la del resto del cuerpo. En otros, como el de esta especie, que sigue siendo una gran desconocida ante el pequeño número de ejemplares hallados, la forma es diferente.

Estudios anteriores habían especulado sobre el papel que desempeña de la estructura final de la cola en la víbora cola de araña, y hasta ahora no se había observado cómo esta víbora venenosa, descubierta en las montañas de Zagros al oeste de Irán en 2006, la emplea para cazar a sus víctimas.

Un trabajo, publicado en la revista Amphibia-Reptilia, demuestra por primera vez tras más de dos años de estudio cómo actúa este reptil para atrapar a sus presas. “Al mover la cola, la estructura final tiene reminiscencia de una araña en movimiento”, señalan los autores en el trabajo, liderado por Behzad Fathinia, biólogo en la Universidad Yasouj de Irán.

Una vez que las aves se acercan a la cola ‘disfrazada’ de araña para capturarla, la víbora reacciona y atrapa al pájaro que no se ha percatado de la presencia del reptil. Pero, según la investigación, no todos los pájaros son atraídos por este reclamo, que se desarrolla después del nacimiento de las serpientes.

La especie vive en áreas escarpadas, cerca de grietas en las rocas, donde se oculta gracias al color de su piel, y deja asomar el señuelo de su cola. Al igual que esta serpiente, otros reptiles, como lagartos e incluso el tiburón alfombra teselado (Eucrossorinus dasypogon) utilizan su cola como señuelo para cazar.



Fuente: www.agenciasinc.es

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